Ser bombero, no solo significa apagar incendios, ni recorrer las calles montados en un camión sofisticado para atender alguna emergencia, que se les pueda presentar. Ser bombero significa, arriesgar la vida para salvar la de otros, con valentía y honor; incluyendo a un perrito sepultado.
Esta labor conlleva sacrificio y trabajo duro; todo esto envuelto en el frágil llamado a cumplir el deber y muchas veces fracasan, pero eso no los detiene a la hora de acudir al llamado de quien lo necesite; en esta ocasión al ladrido de un perro.
Un ladrido de auxilio de un perrito sepultado
Este indefenso can se encontraba totalmente tapizado bajo una gran cantidad de tierra y escombros; lo que le impedía respirar libremente. ¿Fue un derrumbe o algo intencional? Aún no se confirma este siniestro, pero no se descarta que fuera el anterior dueño, quien atentó contra la vida de este indefenso animal.
Todo sucedió cuando un ciudadano transitaba por las adyacencias del club guaraní y se percató de los débiles ladridos del animal. Sin embargo, no podía detectar claramente de donde procedían los ladridos. Sin perder tiempo, este se puso en contacto con el cuerpo de bomberos de Caazapá, (Paraguay) quienes acudieron rápidamente a la escena.

Estos valientes hombres y mujeres se movilizaron para salvar la vida del indefenso cachorro; el cual estaba sepultado bajos los escombros. A pesar de no saber si salvarían al animal, nunca se rindieron, acto que conmovió a los espectadores que estaban en la zona.
Los esfuerzos dieron sus frutos para rescatar al perrito sepultado
El panorama no pintaba muy bien para el indefenso cachorro, que estaba tapizado bajo montones de tierra, escombro y con poco oxígeno. Sin embargo, los bomberos estaban al tanto de ello, por lo que comenzaron a cavar; primero con las manos, luego con palas que les proporcionaron algunos vecinos de la zona.

Estos valientes profesionales, lograron remover toda la tierra que estaba sobre el animal y salvar su vida. Una vez que el perro estaba a salvo; se pudo visualizar heridas graves en su cuerpo, lo que aseguró las sospecha de que había sido sepultado intencionalmente.
Ninguna vida es insignificante para ser rescatada.
Ser testigos de situaciones como estas, nos hace pensar en la carga emocional que llevan estos aguerridos profesionales sobre sus hombros. A pesar de todo, estos valientes soldados de la vida, siguen trabajando para lograr salvar a todos los que puedan; una actitud encomiable.

Luego de ser rescatado y curar sus heridas, este hermoso cachorro está a la espera de ser adoptado por una familia. Una familia que verdaderamente lo valore y le de los cuidados que tanto se merece. Esta historia nos hace pensar, ¿hasta dónde llegará la maldad de personas, que solo piensan en hacer daño a seres que no pueden defenderse?
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