No hay mal que el agua no cure, es lo que señala el dicho. Lo cual también ocurre con los perritos. Con sus sonrisas enormes, siempre dispuestos a dar y recibir cariño. Pueden hacer que una persona enferma olvide sus dolores aunque sea por un momento. Bien lo sabe Liz Chandler, una mujer de 53 años de edad, que vive en Liverpool, Inglaterra, y que sufre de trastornos neuromusculares desde el 2019. Lo que ha afectado a su calidad de vida desde entonces con severas molestias de su salud.

«Tengo miastenia grave, artritis y dolores crónicos. Algunos días me siento muy fatigada y necesito muchos analgésicos», explico la mujer. Aunque encontró su alivio en los perritos de su amiga. Un día se inscribió en el sitio BorrowMyDoggy, un espacio para que las personas que tienen perros y quieran prestarlos a personas que los necesitan se pongan en contacto para encuentros, reuniones y paseos. Liz no tiene mascotas, por eso vio esperanza en este servicio. Para distraerse de la afección que la aqueja. Cuando una mujer que se llama Julie se contactó con ella para prestarle a Daisy y Rio, de raza cavapoo, que se ganaron el corazón de Liz y la han ayudado a sentirse mucho mejor con su cariño.

«Me ayudan a manejar mi dolor psicológica y físicamente. Me recupero mucho», comentó Chandler. Todo comenzó cuando Julie le envió un mensaje preguntándole si le interesaba conocer a sus mascotas. Porque ella sí quería que socializaran con gente nueva. Así como Daisy y Rio hicieron una amiga nueva, Julie también. De manera que Liz ya no está sola y sigue adelante con la mejor compañía. «Obtengo las mejores partes de tener un perro sin la responsabilidad. Pero siempre están felices de volver con su madre», dijo Chandler.

Es entendible que Chandler se sienta mejor con Daisy y Rio. Ya que ningún amante de los animales se resistiría a sus sonrisas juguetonas y alegría contagiosa. Ni tampoco a sus ojos luminosos que transmites tanta ternura y ganas de acariciar su espeso pelaje. «Son geniales para los abrazos, lo que me ayuda mentalmente. Y simplemente traen alegría a mi vida», detalló Liz. Es bastante gratificante ver que la tecnología pudo unir a dos personas destinadas a ser amigas. Y a compartir muchos momentos maravillosos que ayudan a superar momentos difíciles.
Comparta con sus amigos y familiares esta historia. Para que más personas vean que pasar rato con animales es terapéutico y ayuda a sanar el alma.
