Quienes cumplen servicio militar saben al riesgo que se exponen cuando deben partir a misiones en otros territorios. Sus familiares también están al tanto de lo peligroso que es su trabajo. Por lo cual vivirán en completa angustia hasta que sus hijos o cualquier familiar regrese. En muchos casos, por desgracia, no vuelven. Así es el caso de Joshua Ashley, quien era sargento de la Marina estadounidense y adiestrador de perros militares. El joven de 23 años de edad perdió la vida en 2012 cuando cumplía servició en Afganistán. Cuando un artefacto explosivo lo alcanzó. Su perro compañero, Sirius, sobrevivió.

«Vinieron y llamaron a mi puerta, tal como se ve en la televisión. Ni siquiera podía concentrarme. Sentía que iba a vomitar. Fue el punto que mi hijo mayor tuvo que decirle que dejaran de hablar», contó Tammie Ashley, la madre de Joshua. Al ser este joven sargento un adiestrador canino, debía estar siempre acompañado de su perro. Por eso que desarrollan una gran relación con los perritos y razón por la que Joshua, antes de fallecer, le pidió a sus colegas que adoptaran a Sirius. Sin embargo, fue su madre quien quiso hacerse cargo del perro, después de que cumpliera su servicio.

«Sirius era muy joven, así que elegimos como familia dejar que Sirius siguiera sirviendo. No quería traerlo de regreso a casa solo para que se sentara en el patio trasero. Así que continuó sirviendo e hizo otro despliegue», contó Ashley. Fue en 2016 cuando finalmente el perro cumplió con su misión militar y ya pudo ser dado en adopción para la familia de su dueño. «Tan pronto como firmé el papeleo para conseguirlo, terminamos llevándolo a Dunkin Donuts para comer algunas donas. Después volvimos a Camp Lejeune para que todos se despidieran», dijo.

«Lloré mucho. Le diría a Sirius que desearía que pudiera hablar. Para que pudiera contarme sobre mi hijo. Pero nuestra ciudad era maravillosa. Había cientos de personas esperando en el aeropuerto y nos acompañaron a casa con él. Así que fue una gran bienvenida», agregó. En principio el perro tuvo que adaptarse a su nueva vida y tuvo que entrenar para vivir dentro de una casa. «Tenía marines allí para ayudarme, adiestradores de perros para ayudarme, con la transición de traerlo. Se quedaron conmigo el primer día», relató la mujer. El perrito, por su experiencia vivida en el mundo militar, tenía estrés postraumático, ansiedad y no se la llevaba bien con otros perros. «Siempre lo vigilaba cada vez que había fuegos artificiales o cosas así a su alrededor. Porque se ponía mu nervioso, se asustaba mucho», detalló la madre del militar.

Para esta madre que perdió a su hijo de un forma tan dramática, tener al que fue su perro en vida sirvió como un consuelo. «Para mí, fue reconfortante para mí. Josh nunca tuvo hijos. Sirius era su bebé. Los adiestradores son los ‘papás’ de esos perros. Solo tenerlo allí y saber que era parte de Josh me ayudó», expresó. Uno de los momento más duros para ella fue cuando Sirius envejeció tanto que ya no podía estar de pie y enfermo al punto de tener que ponerlo a dormir. «Lloro todo el tiempo. Él confiaba en mí, pero no sabía que más hacer. Estaba sufriendo. Fue lo más difícil que he hecho en mi vida. Era la última pieza viva de Josh», dijo.
Comparta con sus amigos y familiares esta historia. Para que vean el amor que puede transmitir un perro, aún habiendo vivido cosas horribles de servicio.
