Hoy día, hay surgido una gran cantidad de productos dañinos para el ecosistema. Debido a la imparable contaminación que esto ha provocado, a lo largo de los años ha habido una gran campaña para salvar el planeta. Entre las personas que han apoyado esta campaña está una joven muy brillante que inventó un plástico con cáscaras de naranja, a fin de salvar el ambiente.
El plástico con cáscaras de naranja: un material biodegradable
Una bolsa de plástico puede durar 150 años para poder descomponerse; y una botella plástica puede tardar incluso hasta 1000 años para degradarse. Y se calcula que para el 2050, en el mar podría haber más basura que peces.
Las cáscaras que normalmente sobran de las frutas, han sido probadas en la creación de diferentes materiales. Todo esto, con el interés de encontrar otra opción para dejar atrás los desechos que son dañinos para el ambiente. Algunas de estas cáscaras han probado que pueden ser efectivas para sustituir al plástico que se utiliza mundialmente en diversos productos.

En México, una brillante joven, llamada Giselle Mendoza diseñó un plástico con cáscaras de naranja, que se descompone en 90 días. Este invento tan maravilloso, sirve como alternativa al plástico que es derivado del petróleo y destruye el ecosistema. Es un material completamente biodegradable, transparente y flexible; diseñado con una fruta muy conocida que se encuentra fácilmente.
La cáscara de naranja podría salvar el planeta
Gracias a que la naranja es abundante en muchas zonas del planeta, es rentable utilizar esta idea. Diferentes países han estado interesados en este material biodegradable, como lo es el plástico con cáscaras de naranja que creó Giselle. Ella misma reveló que en México, se pierden entre casi 3 millones de toneladas de naranjas al año, ya que estas acaban en la basura.

Tomando en cuenta esto, Giselle ha hecho negociaciones con productores de naranjas y los acuerdos le han salido relativamente gratis. Actualmente el plástico hecho con cáscaras de naranja está siendo profundamente investigado. De lanzarse el producto al mercado, podría salvar el planeta, ya que sería una alternativa viable al plástico contaminante.
En GECO, la compañía fundada por Giselle, se han tomado en cuenta las propiedades nutricionales y medicinales que tiene la naranja. En vista de esto, también están experimentando en adaptar el bioplástico que extrajeron de la naranja para el embalaje, la agricultura, e incluso, para la medicina.
La contaminación ambiental se ha convertido en una amenaza global. Con esta alternativa como lo es el plástico con cáscaras de naranja, se podría estar salvando el ecosistema. Ahora es el momento de tomar conciencia y proteger el medio ambiente; no debemos esperar que la situación se agrave para empezar a cuidar nuestro bello hogar, como lo es el planeta tierra.
