Hay veces en las que los niños deben aprender ciertas cosas de las que un padre no está del todo capacitado para enseñar, aunque tiene un gran papel. Por ejemplo a la hora de que aprendan a trabajar en equipo. Por mucho que un padre le enseñe a su hijo que debe trabajar en equipo, que debe colaborar con el grupo y demás cosas, el niño nunca va a saber cómo se hace hasta que les enseñan cómo deben hacerlo.
Para los padres esta tarea es algo complicada porque hacer colaborar a un niño y trabajar en equipo requiere de mucho tiempo en la gran mayoría de los casos, a pesar de que nuestro hijo tenga hermanos. Es cierto que hay niños que nacen con una forma de ser que se adapta perfectamente a los otros y es un buen colaborador dentro del equipo pero no todos tienen esa capacidad y hay muchos niños, e incluso personas mayores, que no saben trabajar en equipo y esto es un gran problema de cara al futuro.
Por estas razones, una escuela decidió construir un original artefacto en el patio de su terreno con el objetivo de poder enseñar a los niños a trabajar en equipo y a fortalecer la confianza tanto en ellos mismos como en los demás. Lo cierto es que este tipo de ejercicios, y de ideas, son realmente positivas para la enseñanza pues ayuda muchísimo a construir el carácter de los niños.
Como verán en el vídeo que compartiremos con ustedes, el artilugio especial que han colocado en el patio de este colegio es muy similar a un molino de viento, pero con cuatro patas. La cuestión aquí es que a pesar de que el molino hace un círculo completo hay una pequeña “trampa” y es que los niños deben estar situados en cada una de las patas pero deben conseguir la forma de hacer que el molino siga girando.
Lo sorprendente es que en poco tiempo los niños le cogieron el truco y así fue como una de las niñas se subió a un lado del molino, se colocó en la pata superior y después los demás niños descubrieron que se podía ir trepando por la patas del molino también.
La persona que grabó el vídeo, que como hemos dicho anteriormente pondremos, era la encargada de entrenar y ayudar a los niños para idear las estrategias y así poder poner en marcha este artefacto. El molino no funcionó hasta que todos los niños trabajaron en equipo y se colocaron sobre las otras patas y ahí es cuando comenzó a girar constantemente.
Lo cierto es que este ejercicio se podría tomar como ejemplo para enseñar a los niños cómo trabajar en equipo y que sepan que se necesitan los unos a los otros para poder conseguir su meta. Desde luego el objetivo de este artilugio se cumplió y todos los niños llegaron a trabajar juntos. Pero no solo eso sino que además mientras les enseñaban, los niños se divertían y daban vueltas montándose en el molino de viento. Y a la hora de terminar con el ejercicio ellos solitos llegaron a la conclusión de que debían ayudarse para poder bajar del molino con seguridad. ¡Muy buen ejercicio!
¿Y tú qué piensas con respecto a este artefacto? ¿Crees que todos los colegios deberían enseñar a los niños de esta manera?
Fuente: rumble
