La gran mayoría de nosotros pensamos que la felicidad se basa en tener mucho dinero y poseer una gran cantidad de bienes materiales. Creemos que la felicidad es tener una casa bonita y enorme, tener un coche muy caro, poseer dinero para poder salir todos los días a comer a restaurantes lujoso. Pensamos que nuestra felicidad está basada en irnos de viaje por todo el mundo y sobre todo conseguir un trabajo con lo que podamos permitirnos todo lo que hemos dicho anteriormente.
Sin embargo, una pregunta interesante es ¿Y si pudieses tener todo eso pero estuvieses dañando tu salud, seguirías haciéndolo? ¿Y si, después de tenerlo todo resulta que no puedes disfrutar de nada, que no eres feliz porque hay algo que te lo impide? ¿Y si no tuvieses a nadie con lo que compartir todo lo que tienes? Estas son preguntas muy importantes que todas las personas deberían cuestionarse sobre su vida.
Si no que se lo digan al protagonista de nuestra noticia. Angelo Mastropietro acabó hospitalizado por la intensidad de vida que llevaba y solo tiene 38 años. Al parecer le diagnosticaron a este joven una esclerosis múltiple y como consecuencia de todo eso, decidió abandonar su estilo de vida y mudarse en mitad de un bosque donde, evidentemente, diseñó y construyó una hermosa casa donde Angelo vive en paz.

Así pues en 2007, cuando le diagnosticaron esta enfermedad a nuestro joven protagonista, supo que su vida tenía que dar un giro inesperado. Por lo tanto, abandonó su trabajo y su lujosa vida en Australia y decidió comenzar una nueva vida en su tierra natal, en Inglaterra pero más específicamente en Worcestershire. Una vez se trasladó allí, las siguientes dos semanas se dedicó exclusivamente a cuidarse a sí mismo. A hacer deporte, a comer mucho mejor y a relajarse todo lo que podía. Comprendió que lo que le estresaba era la ciudad así que decidió alejarse de ella.
“Mi estilo de vida sirvió de catalizador para el desarrollo de mi enfermedad, y fui consciente de que debía ser respetuoso con mi salud y mi cuerpo” – Cuenta Angelo


Así pues este hombre decidió visitar una cueva que descubrió en 1999 y que todavía estaba intacta. Así pues en 2010 consiguió comprar la propiedad por 62mil libras y decidió que quería una casa entre las montañas. Contrató a varias personas para hacer una gran obra, con un presupuesto de 100.00 libras y dichas personas le diseñaron una casa muy cómoda, ecológica y adaptada al medio. Y por fin después de varios años la vivienda de Angelo ya está lista para ser utilizada.
Por ello, hoy les queremos presentar la bonita vivienda en la que Angelo Mastropietro vive. Esta casa cuenta con un despacho, un dormitorio, chimeneas, baño, aseo, salón y comedor, un patio, una cocina y una despensa también. Además si en un futuro necesitase de otra habitación solo tendría que diseñarla y excavar.

El agua corriente proviene de un pozo natural y la calefacción es de suelo radiante, al igual que el calentador. La casa está diseñada para que mantenga muy bien la temperatura por lo que en invierno dentro de la casa hace calor y en verano está bastante fresca. Lo más curioso es que la gran mayoría del trabajo lo realizó el mismo y por eso los gastos de construir la vivienda han sido mucho más bajos de los esperados.
Actualmente nuestro protagonista puede disfrutar de una vida más tranquila y sin el agobio de la ciudad que al fin y al cabo era su objetivo.

Fuente: dailymail
