La pandemia del covid-19 nos ha mantenido en nuestras casas por varias semanas. Lo cual, al parecer ha cambiado las reglas del juego sobre quien está encerrado y quien ahora tiene libertad. Por todo el mundo vemos como hay una renovación de las aguas y plantas. Una de estas majestuosas plantas que se ha renovado está en Japón, en el pueblo de Miharu; y es un cerezo de 1000 años que florece en medio de esta crisis epidémica provocada por el COVID-19.
Para sorpresa de los cuidadores del parque donde está ubicado este cerezo, ha florecido justo a tiempo para ser contemplado; y recordarnos que aún hay vida en la tierra, que es hermosa a pesar de los tiempos difíciles. Enseñando así, que debemos valorar lo que damos por sentado por el día a día

Un árbol de Cerezo de 1000 años resistente a los embates de la vida
Algo bastante interesante es que el árbol de cerezo posee un historial de supervivencia sobresaliente al ver de cerca una de las detonaciones nucleares. Además, en el 2011 se mantuvo en pie a pesar del fuerte terremoto acaecido en la prefectura de Fukushima; aquel año pasó a la historia por su gran devastación.
Sin embargo; aferrado a la vida, 9 años después nos regala sus hermosas flores de colores en principio blanco y luego cambiado a un tono rosado, dejando ver la delicadeza de sus ramas en cascada, o como se conoce en japonés, Takizakura para deleitar al mundo entero.
Un cerezo de 1000 años, digno de atención y cuidado
Los japoneses son un pueblo que aman la naturaleza y como parte de su cultura, está el cuidado de la vegetación, este antiguo árbol de cerezo, une a los habitantes de la comunidad, no solo para que lo contemplen por poseer 1000 años de vida, sino para que lo cuiden pues, su mantenimiento y limpieza requiere de la ayuda de los habitantes de la zona.
Es interesante ver cómo de manera ordenada y meticulosa retiran las hojas secas y le arrancan cualquiera mala hierba que pudiera afectar su vitalidad. Claro, estos habitantes no son los primeros en cuidarlo pues, sus predecesores los hicieron también en algún momento de su vida. Como su formación lo dicta, le dejan ofrendas en un santuario pequeño ubicado al pie de este.

Mantiene viva la tradicional hanami, a pesar de la pandemia del coronavirus
Cada año, cientos de turistas y locales visitan los cerezos para realizar el acostumbrado hanami o contemplación de los cerezos en flor, pero hoy podemos estar seguros, que aunque no se podrá realizar en persona si se disfrutará de manera virtual. No podemos negar que este cerezo de 1000 años estará entre los más contemplados en todo el mundo.
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