Las mascotas, en su gran mayoría, suelen ser animales que dan mucho amor sin pedir nada a cambio. Con el solo hecho de pertenecer a un hogar, tener un espacio cálido donde dormir y que los alimentemos, ellos se sienten muy felices. Por desgracia, no todos los animales tienen la misma suerte y Steve definitivamente no la tenía. En una pequeña parada de autobuses en Canterbury, Inglaterra, estaba Steve, un perrito que se encontraba sin hogar.

El perrito no se movía de la parada de autobús ni en el día, ni en la noche, pero nunca nadie le prestó mucha atención. Steve esperó pacientemente hasta que alguien sintiera su presencia, hasta que Dogs Trust lo hizo. A la fundación le llegó un llamado sobre un perrito que estaba en malas condiciones de salud y que estaba viviendo bajo una parada de autobuses. Justo una noche que hacía un frío extremo. Y por fin a Steve lo rescataron. Cuando llegó al centro asistencial se dieron cuenta de por que el animal no se movía. Tenía una de sus patas totalmente quebrada.

Por desgracia, el poco contacto con humanos que generalmente Steve tenía, hizo que su curación fuera muy difícil, ya que se sentía muy asustado. Los veterinarios, con mucha paciencia, consiguieron operar la patita quebrada de Steve. Después de eso el perro pasó meses en terapia intensiva para que pudiera volver a caminar. La perseverancia del pequeño fue maravillosa y lo consiguió. Al principio, la estadía de Steve en el refugio no fue la experiencia más grata. El perro, por todo lo que había sufrido, vivía triste y rechazaba cualquier muestra de afecto. Los empleados de la fundación esperaron varios meses para que pudiera adaptarse y aceptar el amor que le querían entregar.

El tiempo pasó, y el perrito comenzó a jugar cada vez más con los humanos. Al cabo de unas semanas, Steve, ya estaba totalmente preparado para que lo adoptaran, y se convirtió en el perro más querido de todo el refugio por su carisma. Hoy Steve, pasó de ser un perrito abandonado con una pata quebrada, a tener por fin un hogar para siempre. Su miedo a los humanos ha desaparecido y ahora simplemente no se puede despegar de ellos.
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