El reino animal es tan sorprendente que a veces nos quedamos estupefactos por descubrir lo que son capaces de hacer los animales.
Se sabe que las hembras de la gran mayoría de las especie son grandes madres que cuidan a sus bebés y les enseñan a sobrevivir a este mundo. Las madres zarigüeyas, por ejemplo, son madres que durante mucho tiempo tienen que estar cuidando de sus bebés porque al nacer son prematuros y se deben desarrollar dentro del marsupio para luego cuando se desarrollan crecer poco a poco agarrados de la cola de su madre.
No obstante aunque cada animal tiene su respectiva madre, muchas veces en momentos muy tristes de la vida de un animal la madre de unos cachorros los abandona, o quizás muere e incluso puede que sea asesinada porque al fin y al cabo todas estas situaciones ocurren. Entonces los bebés quedan huérfanos sin una madre que los proteja y es ahí donde entra la empatía y la solidaridad que los animales pueden tener por sus semejantes. Puesto que no siempre se le llama familia a la familia de sangre, a veces una familia y una madre puede ser alguien ajeno a tu sangre o especie.

Si no nos creen, les queremos contar una historia muy tierna ocurrida en Brasil donde unos cachorros de 4 zarigüeyas se quedaron sin madres y una perra decidió ejercer el trabajo de una madre y los cuidó y atendió como cualquier madre a sus hijos, con amor y paciencia.

Todo ocurrió cuando las pobres zarigüeyas perdieron a su madre en un accidente. Al quedarse huérfanas nadie creía que iban a sobrevivir pues no tenían a nadie que se ocupase de ellas pero afortunadamente Stephanie Maldonado se hizo cargo de ella e intento sacar adelante a estas pequeñas cuando ni siquiera aun habían abierto los ojos, eran muy muy pequeñas.
Esta joven se encargaba de darles alimento a través de una jeringuilla, para que no les faltase ningún nutriente. Así pues estas pequeñas necesitaban comer cada dos horas, y cada dos horas se encargaban de darles de comer.

Lo curioso es que la perra de Stephanie Maldonado, Pretinha, decidió adoptar a estas cuatro zarigüeyas y ejercer el trabajo de una madre dándoles calor, amor y tratando a cada una de ellas con mucha delicadeza y cariño.

Cuando los pequeños bebés crecieron, la perrita se adaptó a la forma en la que la madre zarigüeya protegía a sus bebés y comenzó a transportar a estos pequeños como lo habría hecho su madre.

Quizás este trabajo pudo haber sido duro para la joven Moldonado y para su perra pero al final consiguieron sacarlas adelante y eso es algo realmente maravilloso.
¿Qué te parece la historia? ¿Tú también has ayudado a pequeños huérfanos?
Fuente: TheDodo
