Su dueña Alistar Clyde quiso recompensar a su fiel amigo a pesar de la gran cantidad de pelotas nada le impidió hacerlo y llevo a cabo un plan. Su nombre es Titus, un hermoso perro de raza Pastor belga malinois, que busca siempre como buen compañero canino dar lo mejor de sí y divertir a su dueña, también, compartir con su amigo Bear, de raza chihuahua.
Clyde quería retribuir ese cariño que le brinda Titus y como perro que es, tiene mucha energía y es juguetón, por lo tanto, su alegría es jugar y esa forma de ser de su amada pero fue lo que la hizo pensar sobre que darle en ese día tan especial, hasta que tuvo la gran idea de comprar las pelotas de tenis y darle un excelente cumpleaños.

Clyde comentó: «Vi que podías comprar 30, 60, 200 o 400 pelotas de tenis», “Primero elegí el 60 y dije, ¿Qué? No. Eso no es lo suficientemente bueno. ¡Se merece TODAS las pelotas de tenis!”. Como explica en sus palabras, llevó a cabo lo que prometido; sin limitarse por el costo de la compra, ya que él se lo merece.
Después al momento de llegar dos cajas de cartón que contenían las pelotas, se evidencio la sorpresa ya que los enormes paquetes estuvieron expuestos para titus, tanto que se puso a oler y logro sacar dos de las pelotas sin que pudieran pararlo.
Luego, de todo eso llego el momento de sorprenderlo a un más, cuando su dueña termino de sacar las 398 pelotas restantes.
No paso mucho tiempo cuando la alegría invadió a titus, al darse cuenta que todas eran para él, comenzó a saltar y correr por toda la sala donde se encontraban, era mucha la emoción por su regalo de cumpleaños, luego estaban esparcidas hasta las escaleras y días después, la casa y el patio están cubiertos de pelotas de tenis.
Esto demuestra lo importante que pueden ser nuestras amados animales, sin embargo, muchos dirán que quizás fue exagerado, pero para Clyde fue una demostración de amor a su mascota por el tiempo y la motivación que este le da.
Aquí verán su divertida y loca reacción
Clyde piensa quedarse con algunas y el resto donarlas a otros perros que se encuentran en un refugio local para llevarles y compartir la alegría que le ocasionan jugar con las pelotitas de tenis pero, más que todo distracción en ese momento de dificultad.
