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Reemplazan plumas quemadas de un águila con las de donante usando bambú y adhesivo

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Las personas deben cuidar el medioambiente y a todos los seres vivos que habitan en él, como a los animales. En cuanto se vea a uno en peligro, hay que hacer todo lo posible para ayudarlos. Especialmente si existen recursos necesarios para hacerlo. En la isla de Jurong, en Singapur, un águila-azor variable se hizo daño en una gran parte importante de su cuerpo. Las plumas de su cola y alas se quemaron y de esta forma no podía volar. Pero tuvo suerte en que un asistente la vio y dio el aviso a National Parks Bird para que la rescatara.

Lo bueno es que se encontraba bien de salud a pesar de todo, pero aún así al ave la llevaron con los veterinarios de Jurong Bird Park. Para que trataran sus plumas y volviera a volar libremente. Además de que también le sirven para regular la temperatura corporal, camuflarse y protegerse del agua, según Ellen Rasidi, la veterinaria del parque. Por eso vieron que la mejor opción era intervenir para que se recupere pronto, ya que sus plumas tardarían 12 meses en regenerarse naturalmente. «El equipo veterinario decidió manipular sus alas y plumas de la cola para ayudar a acelerar la liberación del ave en la naturaleza», dijo Rasidi.

Siguiendo esta idea recurrieron a lo que se llama Imping, un procedimiento en el que las plumas heridas de un pájaro se reemplazan por las de otro. Idealmente un donante de la misma especie. Los veterinarios usaron palillos de bambú y un adhesivo para unirlas nuevas plumas con los restos de las antiguas. La experta comparó la intervención con colocarse extensiones en el cabello para darlo a entender mucho más fácil, aunque es un poco más complicado. «Tenemos que ser muy meticulosos para garantizar que cada pluma de reemplazo se recorte, mida y coloque cuidadosamente en la posición correcta. Para que coincida con la longitud y orientación de la pluma original del paciente, tanto como sea posible», explicó la veterinaria.

El paciente recibió dos alas de otras dos águila que habían sido rescatadas y sucumbieron a sus dolores, cada una de un color distinto, siendo blanco y negro. Su aspecto cambió después de la intervención, pero no le afectará para volar. Los veterinarios consiguieron el objetivo. El águila contaba con más de 50 plumas nuevas en sus alas y en su cola. El ave descansó después del procedimiento para que la liberaran al día siguiente en la naturaleza. Voló libremente apenas salió de la jaula en el parque, adaptándose perfectamente a sus nuevas plumas.

Le colocaron un dispositivo de seguimiento para saber como sigue desde que salió del centro médico. Y aseguran que ha volado 10 kilómetros desde que regresó a su hábitat, lo cual es una muy buena señal. Una alegría que pueda volver a volar y que esté sana y salva.

Comparta con sus amigos y familiares esta historia de rescate. Para que vean el proceso que hacen y el empeño que ponen para rescatar a los animales que se encuentran indefensos.

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