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Pícara hasta la muerte: Abuela pide stripper para su cumpleaños Nro. 100. 

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A la traviesa centenaria se le cumplió su deseo de cumpleaños cuando su familia le regaló a un bailarín exótico. 

Volverse cada vez más viejo puede ser la pesadilla de muchos, pero algo natural para otros. Millones de personas aceptan su avanzada edad y se sienten orgullosas de lo que representa esto. 

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Los centenarios o personas que han cumplido 100 años son un evento no tan frecuente. La esperanza de vida en países desarrollados ronda entre los 65-80 años, por lo que el hecho de que alguien alcance el siglo de vida resulta insólito para la gran mayoría de las personas.  

Se presume que existen casi medio millón de centenarios alrededor del mundo, aunque muchos de ellos no están verificados totalmente debido a la falta de documentación. 

En Essendon (Melbourne, Australia), la señora Elva Larsen cumplió 100 años y por ende estaba autorizada para pedir lo que ella quisiese como regalo para celebrarlo. Ante esto, la señora pensó en celebrarlo a lo grande, por lo que pidió un baile sensual de parte de un stripper. 

La familia de Elva, bajo la conducción de su hija Carolynn, organizó todo para cumplirle su deseo. Contrataron a Johnny Star, parte de Magic Men Australia, un conocido show de strippers con varias sedes alrededor de todo el país oceánico. 

Johnny hizo su rutina vestido con un uniforme de bombero en frente de un encantado público a las 2 PM del domingo 15 de marzo. Le confesó a Daily Mail que había aceptado hacerlo porque “nada como esto se había hecho antes”. También agregó que quedó impresionado por las picardías de la centenaria. 

“Cuando me quitó el cinturón me comenzó a golpear levemente con él”, declaró Star, explicando que Elva le decía que era “muy travieso” y que posteriormente le pellizcó el trasero. Luego de esto le dijo: “No soy sólo un trozo de carne, Elva”, mientras todos reían. Johnny continuó diciendo: “Normalmente me quito toda la ropa o me dejo la ropa interior, pero ella definitivamente quería que me lo quitara todo”. 

Carolynn dijo que “todavía quedaba algo de pícara en la vieja chica”. Además, declaró lo siguiente: “Sus reacciones me hicieron reír hasta que lloré, especialmente cuando se cubrió los ojos solo para mirar entre los dedos”. 

La Sra. Larsen disfrutó su centésimo cumpleaños como ningún otro. Parece que no deja que la edad le impida seguir divirtiéndose y pasándola bien. Quizás termine siendo un ejemplo para todo aquel que sienta acomplejado por su edad.

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