Ya han sido varias las ocasiones en las que hemos hablado de nuestra opinión con respecto a los zoológicos y oceanográficos, ya que estos últimos son una copia casi idéntica de los primeros pero con distintos animales.
Bien es cierto que hay algunos de estos lugares que sí, tratan bien a los animales y que se preocupan por su salud y bienestar todo lo que pueden. Pero también es cierto que es tener estos animales encerrados en ciertos sitios que tienen unos pocos metros para que puedan moverse.

Evidentemente, hay algunos animales que se adaptan mejor que otros a su nueva situación pero esto no quiere decir que lo que están haciendo todos los zoológicos del mundo sea algo bueno porque al fin y al cabo es meter a un animal salvaje en una habitación de cuatro paredes sin darle la oportunidad de ser libre, aunque haya especies de animales que se hayan criado en el zoológico y nunca sepan lo que es la libertad.
Pese a que muchas personas están en contra de los zoológicos y los oceanográficos hay otras tantas personas que les gusta mucho visitar estos establecimientos por lo que si hay demanda nunca podrán ser cerrados.
Estamos casi seguros que todos en nuestra niñez hemos querido visitar alguna vez un zoo para poder ver animales temibles y salvajes porque nos parecía increíble tener la oportunidad de observar en primera persona a animales exóticos que nunca podríamos ver en nuestra vida. En esos tiempos todos éramos inocentes y no nos dábamos cuenta de que en realidad lo que estábamos visitando era una cárcel para estos animales a pesar de lo bien cuidados que estuvieran.
Actualmente todavía hay padres que deciden ir a visitar estos lugares con sus hijos para que vean lo que en su momento ellos vieron, numerosos animales salvajes. Pero lo que está claro es que nadie se para a pesar, o muy pocas personas lo hacen, en lo que estos animales llegan a sufrir al estar las veinticuatro horas al día durante años y años encerrados en sitios que no les permite vivir todo lo bien que podrían.
Hay que ser realistas y darse cuenta de que los zoológicos fueron creados para alimentar la curiosidad, la diversión y el gozo de los seres humanos. Esta es la realidad por mucho que lo neguemos.

Cabe de decir, que sí es cierto que a veces los zoológicos y los oceanográficos hacen grandes trabajos intentado mantener ciertas especies que en su vida salvaje están en peligro de extinción o incluso que ya se han extinguido completamente pero, esto la extinción de los animales no ocurriría si todos los seres humanos fuéramos conscientes de que son seres vivos que sienten y tienen derechos.
Los animales que viven en estas zonas no quieren estar ahí y son muchos los animales que en numerosas ocasiones han demostrado su disconformidad ante la situación en la que están. Tanto es así que hace poco un oso polar triste y agobiado por su situación intentó romper el cristal que lo separaba de su libertad.
Las personas que estaban en ese momento viendo al oso polar nadando por el estanque que le habían hecho, se llevaron un buen susto cuando este oso polar tiró fuertemente una piedra contra el cristal que lo mantenía preso con el único objetivo de poder romperlo y saborear la libertad.
Desafortunadamente este incidente fue alertado y en poco tiempo el cristal se remplazó y el pobre oso polar volvió a verse encerrado entre esos cristales para siempre y con esto seguir siendo el espectáculo de miles de personas.
