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Oían sonidos debajo de la tierra y al final descubrieron a un perro vivo enterrado

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Siempre hemos dicho que hay personas que no tienen corazón alguno y son realmente insensibles, además de crueles. No podemos llegar a imaginarnos qué debe pensar una persona que tienen la capacidad de hacerle daño a un animal indefenso.

Ya hemos hablado en muchas veces de que las leyes tendrían que ser más duras y tener sentencias mucho más graves para aquellos que sean capaces de maltratar o abandonar a un animal porque a pesar de lo que muchas persona piensen, el abandono es un acto terrible y el porcentaje de animales que sobreviven en la calle después de haber sido abandonados no superan los 6 meses.

Ocasionalmente, nos encontramos noticias que nos duele muchísimo ver, como es el caso de esta noticia. Nos hace que nos replanteemos una y otra vez la fe en la humanidad porque siempre pensamos en el tipo de persona que es capaz de hacer tal crimen a un ser inocente e indefenso.

Cada día que pasa el maltrato animal va creciendo poco a poco y a pesar de que hay personas que defienden los derechos de los animales y a los animales, es una batalla que requiere mucho esfuerzo y constancia.

El caso de a continuación, ha llegado a oídos de muchas personas y no es para menos pues es un suceso terrible. Nuestra protagonista es Lily y su historia nos ha dejado sin palabras. Esta adorable perrita callejera sufría de parálisis parcial lo que provocaba que sus patas traseras no se movieran adecuadamente e incluso sin el tratamiento adecuado, no tuviera movilidad alguna.

A pesar de esta enfermedad, Lily se las apañó para poder desenvolverse perfectamente por toda la Ciudad del Cabo (Sudáfrica). Deambulaba por sus calles, sus patios y siempre conseguía algo con lo que poder alimentarse.

Sin embargo, un día cualquiera a la vida de Lily llegó un ser despiadado, este era Manono Makhaphela el director de un colegio de Sudáfrica llamado Luhlaza. Este hombre decidió que Lily era un «estorbo» y no quería verla por los alrededores de su colegio así que optó por ordenar al personal del colegio a que se «encargara» de la pobre perra.

Así fue como dos conserjes de este colegio empezaron a enterrar a Lily viva. ¡No se pueden ni imaginar el infierno que tuvo que pasar la pobre al estar enterrada bajo dos metros de tierra durante lo que fueron 20 minutos!

Por suerte, unas personas que pasaban por ahí consiguieron sacarla con vida y rápidamente la llevaron a una clínica veterinaria para poder hacerle un diagnóstico sobre el estado en el que se encontraba. En la clínica determinaron que su parálisis se debía a una vieja fractura creada en la columna vertebral pero que afortunadamente tenía solución. Así fue como Lily poco a poco fue recuperando la movilidad de sus patas traseras.

 

Desde el momento en el que fue rescatada hasta que estuvo en buenas manos, unas manos cariñosas y atentas, lily mejoró su estado rápidamente. No solo aumentó de masa muscular, sino que también fue en aumento su peso y la movilidad de sus patitas traseras

Actualmente la perrita se encuentra en perfectas condiciones y está en buenas manos para poder seguir con su recuperación, ya que necesita mucha paciencia para volver a ser la perrita que un día fue.

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