En esta vida debería haber más personas que se preocupan por lo que ocurre a su alrededor, que personas que se centran en sí mismas. Durante mucho tiempo, los seres humanos nos hemos preocupado tanto por nuestro bienestar y por nuestra calidad de vida que se nos ha olvidado echar un vistazo a lo que nuestra codicia a ocasionado.
Por nuestra culpa, actualmente nuestro planeta está sufriendo. Cada vez aparecen más problemas que son la consecuencia de nuestros malos actos.
Hay contaminación que está afectando a toda la Tierra, desde la naturaleza hasta las zonas urbanas. Existe una gran deforestación en distintos países del mundo lo que ocasiona que cada vez haya menos zonas verdes e incluso que los animales se vean obligados a buscar otro hogar porque el humano lo ha destruido. Y por último, hemos acabado con miles de especies de animales y otras tantas están en peligro de extinción.
Lamentablemente el ser humano es de por sí destructivo y el estado en el que nuestro planeta y nuestra sociedad se encuentra ha sido ocasionado por nosotros.
Afortunadamente nunca es demasiado tarde para aprender, sobretodo para el futuro de nuestra sociedad y es que hay niños que gracias a la educación que tienen son capaces de sentir una gran empatía y un gran amor por los animales y por la naturaleza, algo que se refleja con sus acciones.
Un claro ejemplo de ello es nuestro siguiente protagonista. Él es Derek Lalchhanhima, un niño de solo seis años que vive en la India.
La triste historia de este niño comenzó cuando un buen día estaba jugando fuera de casa con su bicicleta y de repente un pollito apareció en su trayectoria lo que hizo que este pobre niño accidentalmente lo atropellara. Triste y preocupado, el niño ante lo que había hecho se sintió culpable y decidió recoger al pollito, buscar sus ahorros e ir hasta sus padres para que pudieran llevarlo al veterinario y así salvarle la vida a la pobre ave.
Sus padres al ver la determinación del niño, al tener al ave en una mano y las 10 rupias en otras, decidieron acompañar a su hijo al veterinario para ver si era posible salvar la vida del polluelo. No obstante al llevar al veterinario, ellos le dijeron al niño que no podían ayudarle. La noticia fue tan dolorosa para Derek que estuvo durante todo el camino a casa llorando desconsoladamente. Al llegar al casa el niño consiguió 100 rupias en total para ir a otro veterinario y que esta vez no le denegaran la ayuda.
La situación era muy triste y sus padres conmovidos por el buen corazón de su hijo le intentaron explicar que ya era demasiado tarde y que el pollito había fallecido y pasado a una mejor vida.
Ciertamente este niño tiene un gran corazón y con este suceso, a pesar de que el pobre pollito perdió su vida y es muy triste, pero ha aprendido una valiosa lección y es el sentido de la responsabilidad. La historia de este niño se ha hecho muy viral, tanto en las redes sociales como en su ciudad y por ello, cuando llegó a la escuela le concedieron un premio por haber realizado este acto de bondad.
