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Millonario australiano vive solo con su perro en una isla desierta por más de 20 años

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Es interesante cómo en esta época de grandes cambios por la pandemia y la cuarentena, muchas personas caen en la desesperación y se sienten infelices porque sufren cambios en su vida. Como si la felicidad dependiera del dinero. Esta historia del Señor David Glasheen, quien era un millonario australiano, nos hace ver que perdiéndolo todo, podemos ser felices. Todo es cuestión de actitud.

La vida de Millonario australiano

David Glasheen es un australiano de 76 años, tenía una fortuna valorada en más de 28 millones de dólares. Su residencia estaba ubicada en Sidney, allí vivía con su esposa y sus 2 hijos. Este típico hombre de negocios, era presidente de una empresa relacionada con la extracción de oro en Papúa Nueva Guinea. Realmente conocía como era vivir cómodamente y con lujos, ya que ostentaba de una vida con privilegios.

Cómo llegó a vivir en una isla desierta con su perro

En 1987, un martes negro, el magnate perdió su riqueza debido a una crisis bursátil, el banco le confiscó su propiedad y por si fuera poco su esposa lo abandonó, le pidió el divorcio en 1991. De esta manera David Glasheen pasó de acaudalado a no tener absolutamente nada. Aunque se sentía completamente perdido se replanteó las cosas ante el nuevo panorama.

Millonario australiano
Instagram – @pxhere

Empezó acariciar la idea de establecerse en la isla cuando la visitó por primera vez con un antiguo socio comercial en 1990. En 1993 conoció a su nueva pareja Denise, ella contribuyó a dejar atrás la vida moderna y emprender esta aventura. Se mudaron a la isla Restauración al nordeste de Australia. Sin embargo, su pareja Denise tuvo a su hijo, esto la obligó a salirse de la isla ya que aseguraba que no era un ambiente adecuado para el bebe.

Su vida solitaria en la isla

Para lograr vivir en Restauration Island debía cumplir con unas condiciones, pagar el alquiler anual de 14 mil euros y construir instalaciones para turistas. El cual él aceptó el trato y en 1997 se estableció. Actualmente vive sólo con su perrita Polly. El ser solitario lo ha sobrellevado muy bien, aparte de convivir con su fiel mascota, ocasionalmente llegan turistas a la isla que navegan en sus botes privados.

Además, cada año el australiano hace un viaje en su pequeño bote a los mercados que se encuentran en la costa de Cairns, para obtener productos no perecederos y artículos de aseo personal. Incluso cuenta con conexión a internet por medio de la energía solar, gran variedad de libros y 2 maniquíes cuyos nombre son Miranda y Phillis.

Este relato de la vida real de cómo un millonario llegó a vivir con su perro en una isla, apartado de la vida cotidiana por más de 20 años, nos debe llevar a la reflexión de cómo se puede ser feliz estando conforme con lo que tenemos, apreciando la creación y las cosas sencillas de la naturaleza. Esperamos que compartas esta interesante vivencia con las personas que te rodean.

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