Inspiradas en los tiempos de la peste negra que se vivió en la Europa medieval, las tradicionales ventanas del vino, que están de vuelta en Italia en el marco del Covid-19. Veamos cómo se originan las ventanas del vino, cuál es su propósito y por qué se retoma esta histórica tradición.

Sobre la peste negra
La peste negra, una de las epidemias más grandes de la historia de la humanidad, inicia en 1346 en el lejano Oriente; llegó a Europa por Sicilia, extendiéndose en muy pocos meses al resto de los países europeos, reinando unos cuatro siglos. Se caracterizó por ser una infección bubónica por un lado y pulmonar por el otro, esta última muy marcada por fiebre, tos y estornudos.
No había explicación de su origen, todo esfuerzo por frenar aquella terrible enfermedad era en vano. Todo contacto con los infectados era altamente peligroso. Desde que se generó esta devastadora pandemia, mencionan expertos, diezmó a un tercio de la población europea; dejando una marcada impronta en lo social, económico, político y hasta cultural.
¿Cómo se originan las ventanas del vino?
Corría el siglo XVII, específicamente el año 1630, los productores de vino en la región de la Toscana (Italia), encontraron la fórmula perfecta para producir ganancias en medio de la temeraria peste negra, a medida que reducían el riesgo de contagio de la fiel clientela. De esta manera, ingeniosamente crearon las buchettas del vino o las ventanas del vino.
¿Qué eran las ventanas del vino?

Viviendo el contexto de la peste negra, principal y exclusivamente en Florencia, así como en el resto de la Toscana, se construyeron estas buchettas del vino o ventanas del vino, unas pequeñas y decorativas ventanas en las paredes de locales comerciales, a tan sólo un metro del suelo. Eran de madera y también de concreto.
El propósito de este método
Las buchettas del vino en su traducción literal del italiano al español significa agujeros del vino, en razón de que el tamaño de su abertura era suficiente para pasar una botella o copa de vino. El propósito era vender vino sin tener contacto directo con la clientela.
Según las crónicas, recibían el pago en moneda de parte de esta clientela a través de receptáculos de metal, que previamente desinfectaban con un poco de vinagre.
Las ventanas del vino casi 500 años después están de vuelta
El aporte de la Associazione Buchette del Vino

Ya en el año 2015, la Associazione Buchette del Vino o la Asociación de Ventanas de Vino, recordaba estos ingeniosos métodos de venta durante la etapa de la peste; en ánimos de rescatar la historia y la cultura en la región. Como resultado, llegó a abrirse en Florencia al menos una de las tantas ventanas del vino que quedaron en el olvido.
Vale resaltar que las históricas ventanas del vino estuvieron cerradas por unos cuantos años, algunas incluso llegaron a deteriorarse. Las que se elaboraron de madera desaparecieron por completo, puesto que se tapiaron por las inundaciones del año 1966; según afirma Matteo Faglia uno de los fundadores de la asociación antes descrita.
La reapertura de las tradicionales ventanas del vino en el siglo XXI

Sería grata la sorpresa de los fundadores de la asociación, que la antiquísima tradición, se retomaría casi 500 años después en el marco de la pandemia. Varios hosteleros de la Toscana, decidieron vender en sus establecimientos comerciales a través de estas ventanas del vino, manteniendo así las debidas medidas de aislamiento social.

De acuerdo a Diletta Corsini, las ventanas del vino son un método de venta novedoso en la Toscana, no sólo vendiendo copas de vino, como lo hace la Osteria delle Brache en Piazza Peruzzi y la Babae en Piazza Santo Spirito; sino además se despacha toda clase de comidas y bebidas, incorporando al menú café y helados como es el caso de la heladería Vivoli en Florencia.
Cada vez se abren más ventanas del vino por la pandemia del Covid-19

Una de las fundadoras de la asociación, mencionó que ahora las ventanas se reabren como resultado de la pandemia del Covid-19, para el 30 de julio había cuatro abiertas. Pero según el rastreo que realiza la asociación en las redes sociales, determinaron que cada vez más se abren más, con orgullo comentan ¡Otra ventana reabierta!
Como otra medida que ayuda a preservar la tradición histórica entre los pobladores, los fundadores y co-fundadores de esta asociación, animan a colocar una pequeña placa como leyenda debajo de cada ventana del vino. Ya la asociación encontró unas 150 ventanas del vino en la Florencia antigua; se dice que hay 100 más en otros lugares de la Toscana.
Las tradicionales ventanas del vino están de vuelta en Italia en el marco del Covid-19, nos hace ver lo útil que fueron ciertos métodos comerciales en un período de aislamiento social, que perfectamente pueden replicarse en esta época cíclica de la historia. Igualmente, hacen justicia a la memoria histórica de una región, un incalculable acervo cultural.
