José Pestano Gabino, presidente de la Asociación de Apicultores de Tenerife (Apiten) ha hecho pública la noticia de que en este año se ha determinado una pérdida de un 60% e producción de miel, respecto a la producida en el año 2018.
Unas de las causas de este fenómeno son la falta de lluvia y de nieve en la zona. Resulta que el cambio climático ha traído como consecuencia una sequía enorme, si no hay lluvias el calor por las altas temperaturas azota. Esto es el enemigo número uno de las colmenas y al mismo tiempo de la floración cuyo ciclo se desajusta de acuerdo al ciclo que necesitan las abejas.
La relación entre las abejas y la floración es estrecha. Ellas dependen del polen de las flores, éste les da las proteínas indispensables para que la colmena esté activa. Si el polen baja, en esa misma medida las abejas van a perecer.

La consecuencia es que han comenzado a producir y vender en mercados unas mieles de dudosa procedencia.
Marcas industriales que las hacen pasar como canarias y la realidad es que provienen de China, Uruguay y el sur de la Península. Esto ha sido denunciado ante el Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria (ICCA), pues la miel de Tenerife es única y no deben vender mieles fraudulentas, haciéndolas pasar como si fueran de esta región.
Entre las mieles de Tenerife se cuentan unas 13 variedades frescas que jamás han sufrido alteraciones en su procesamiento, por ello estas mieles llegan a los hogares y consumidores en general en óptimas facultades.
Lo más terrible es que a esto se le suma el robo de colmenas para ser usadas como medio de polinización de otros cultivos tales como bubangos, sandía, melón, entre otros, incidiendo directamente en la producción.
El comportamiento normal de producción es de 90 toneladas, salvo algunas excepciones en las que sorprendentemente se ha llegado a 130 toneladas, pues la cantidad de colmenas de Tenerife suman 18.000 de las 30.000 que conforman Canarias. Este año según anunció Pestana la producción si acaso llegará a 7 u 8 toneladas.
Esta isla cuenta con más de 600 apicultores ganados a la gran labor de cuidar este tesoro natural de todo este descalabro. Ellos están integrados a la Asociación Apiten fundada en 1998. En virtud de que algunos apicultores ya son de avanzada edad, se está formando una generación de relevo, a través de cursos de iniciación en la Casa de la Miel (El Sauzal)
