Algunas de las historias que encontramos nos hacen reflexionar mucho sobre cómo las personas afrontan sus problemas y la manera adecuada en la que se deberían solucionar. Todos tenemos problemas aunque haya personas que parezcan que no lo tienen o que lo han solucionado rápidamente, lo cierto es que todos en alguna ocasión nos hemos tenido que enfrentar a la decisión de cómo solucionar el problema que tenemos en frente. Cabe decir que hay diferentes tipos de problemas, algunos son más graves que otros y también hay personas que les afecta de forma diferente.
A pesar de que todos tenemos problemas y que algunos de ellos son más graves que otros, todos deberíamos tomar ejemplo de nuestro siguiente protagonista quién no se ha rendido a pesar de las dificultades.

Nuestro protagonista es un niño de tan solo 13 años que te va a dejar muy sorprendido por su historia. Él vive en Estados Unidos, se llama Jamarion y por culpa de una infección bacterinaria a los ocho años este pobre joven se quedó sin brazos.
No obstante pese a no tener brazos, esto no le ha hecho nunca abandonar ni rendirse a la hora de alcanzar sus sueños si no todo lo contrario pese a todo ha seguido luchando con todas sus fuerzas.
Así es como entró en el equipo de baloncesto, pues su sueño siempre había sido jugar al baloncesto, y hoy en día todavía sigue haciéndolo. Para este joven los límites no existen sobre todo si se van a poner entre él y sus metas. Es emocionante ver la fuerza de voluntad que tiene este joven, es admirable.

Jamarion juega al baloncesto con normalidad, como todos sus compañeros. Pese a no tener brazos, esto no ha sido ningún impedimento para poder marca canastas.
Poder verlo jugar es algo alucinante, no solo lo pensamos nosotros sino todos las personas que se encuentran en la cancha pues su reacción después de lograr marcar una canasta es simplemente emocionante. Él nos enseña una gran lección de vida a todos nosotros y es que es el ejemplo perfecto de que no hay nada que no podamos lograr si le ponemos el suficiente esfuerzo y las suficientes ganas.

