Decir que no a un canino puede resultar difícil, sobretodo porque tienen esa especie de don que hace que sean capaces de derretirnos con tan solo lanzarnos una de sus miradas más tiernas y adorables. Seguro que cualquier persona que en su vida ha tenido un perro, sabe de lo que estamos hablando y es que los canino son capaces de manipularnos con su mirada.
¿No nos crees? Pues lo cierto es que hace varios días salió una artículo que hablaba sobre un estudio que se centraba precisamente en el por qué científico de que nos ocurriera esto con los caninos.
Todo está basado en la evolución que ha tenido los perros con los humanos. El estudio fue publicado por la revista de la Academia estadounidense de ciencias, más conocida como PNAS, y en este artículo se habló sobre como la investigación había encontrado que los caninos habían desarrollado un músculo en su rostro que ejerce cierto poder sentimental y emocional en los humanos.
Así pues, con este músculo facial pudieron explicar por qué los perros son capaces de manipularnos con la mirada y de enternecernos.
Ciertamente los caninos que hay hoy en día no son ninguna comparación a los perros primitivos que eran descendientes de los lobos, ya que su anatomía es muy distinta. En el pasado era menos expresivos y todo se debe a que los perros primitivos no habían desarrollado todavía los músculos de sus cejas, en comparación a la actualidad dónde con una simple mirada podemos saber qué es lo que quiere nuestra mascota.
Sí, estamos hablando de esa carita tan tierna y adorable que te pone cuando estas comiendo y quiere probar un poco de tu comida, o esa mirada que te pone cuando ha hecho algo malo y sabes que le vas a regañar. Esas expresiones son muy actuales, ya que los primeros perros domesticados no las tenían.
Conforme han ido pasando los años, los músculos de las cejas de los caninos se han ido desarrollando poco a poco y esto ha permitido que los entendamos mejor.
Quizás lo más curioso es que cuando se realizó este estudio, los científicos también estuvieron de acuerdo en que los perros habían entendido perfectamente la función de los músculos de sus cejas, ya que dominan esta técnica a la perfección y la utilizan para poder enternecer a las personas y «manipular» a las personas.
