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Iba a ser sacrificado por su problema de sobrepeso pero una mujer le cambió la vida

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El sobrepeso es un problema que muchas animales domésticos tienen. Esto se debe a que las personas no le damos la suficiente actividad que su cuerpo necesitan, además de que les ofrecemos una gran cantidad de comida.

Si a todo este problema le sumamos el hecho que de vez en cuando son premiados con alguna que otra chuchería, y que además son capaces de manipularnos para conseguir lo que quieren en cualquier momento, esto crea que nuestras mascotas se vayan poniendo cada día que pasa más y más gorditas.

Algo que influye en esta situación es que los animales sean esterilizados. Cuando son sometidos a esta cirugía, su metabolismo cambia y su carácter también, se vuelven más tranquilos y más perezosos. Todo ello influye a que sea más frecuente que los animales sufran de sobrepeso.

Un caso peculiar es el caso de Kai, un precioso y adorable Golden Retriever que como tantas mascotas fue abandonado por su familia a las puertas de un refugio.

En este refugio pensaron que no tendría muchas oportunidades de ser adoptado, así que decidieron que la mejor manera era sacrificarlo ya que el pobre canino no podía caminar correctamente debido a su elevado peso.  Sin embargo, en la vida de Kai entró Pam Heggie, una gran mujer que decidió llevar al veterinario a este pequeño peludete.

Así fue como el veterinario le dio una gran solución a este canino, y es que además de negarse a sacrificarlo, le dijo a esta mujer que lo único que necesitaba era una vida mucho más sana y hacer deporte frecuentemente. Estas dos cosas harían que este perro pudiera bajar de peso.

Pam Heggie siguió los consejos de este veterinario, y estuvo más que predispuesta a que Kai tuviera una vida mucho más sana, con una rutina de ejercicios y con una dieta muy estricta.

El primer día que este pequeño canino apareció en la casa de esta mujer, necesitó 20 minutos para poder subir las escaleras de la entrada y poder entrar a su nuevo hogar. Pero Pam Heggie sabía que esto era solo cuestión de algunos meses, ya que en poco tiempo este perrito iba a mejorar.

Y así fue como un estilo de vida mucho más sano hizo que Kai comenzar a cambiar lentamente. Primero tuvieron que realizar pequeñas caminatas tres veces al día, ya que necesitaba descansar cada cierto tiempo debido a su peso. Le costaba mucho caminar, daba unos pasos y comenzaba a jadear, pero ni este canino ni Pam decidieron rendirse.

No fue nada fácil, pero poco a poco nuestro protagonista comenzó a hacer cambios muy importantes. Sus músculos se fortalecieron, comenzó a tener más movimiento y a realizar paseos más rápidos y largos.

Después de un año, este perrito bajó nada más y nada menos que 45 kilos y actualmente se mantiene con 33 kilos,  un peso ideal para esta raza de perros. El cambio en él ha sido notorio, no solo ha bajado de peso sino que además su carácter ha cambiado y ahora es mucho más sociable y juguetón con otros perros.

Por su parte, Pam ya no puede imaginarse una vida sin que Kai esté en ella, sobretodo tras todos los esfuerzos que ambos han realizado juntos, así que decidió adoptarlo para siempre y ahora es un perrito la mar de feliz que cuida de sus hermanos caninos y que disfruta de su compañía.

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