Los gatos son realmente impredecibles, sus comportamientos siempre son muy inteligentes, de ello no hay ninguna duda.
Algo les hace actuar de una determinada manera, son perceptivos e independientes y toman sus propias decisiones, aunque pueda parecer sólo un cuento. De tal modo que no debe extrañar que un buen día, un gato conocido, cambie su rutina y decida incluso marcharse de casa.
Esta es la historia del gato de Valerie Goldsworthy, quien es la “mamá” de Zeus, un precioso gato atigrado gris, inmenso de contextura. Es el perfecto acompañante de Valerie, a diario la persigue de un lado a otro de la casa, caminando a sus pies. Zeus es un verdadero acompañante para ella siendo muy juguetón y gracioso, le hace muy feliz los días a su dueña.

La sorprende a diario con un comportamiento curioso y simpático, pero jamás Valerie imaginó que su gato un día tomaría la decisión de marcharse de casa, tal como ocurrió un día en el que ella extrañó que no estuviera caminando con ella. Comenzó a buscarlo por toda la casa, el resultado fue alarmante para, pues Zeus no estaba allí.
Ante la nueva situación, lo primero que pensó Valerie fue que su gato se había escapado de casa y eso inmediatamente la puso en modo de alerta.
Lo buscó hasta dentro de la lavadora, gabinetes, closets, detrás de muebles etc., luego salió al vecindario y recorrió las calles a ver si por allí estaba, pero no tuvo éxito. Valerie regresó muy triste y vio a Artemisa, su otra gata un poco alterada, tratando de caminar por una barandilla del balcón.
Fue gracias a su gata Artemisa, se dio cuenta que la “bola de pelos gris” que había encima del macetero, era Zeus, nada más y nada menos.
Resulta que en este caso no se había marchado de casa. Él había decidido echar una siesta dentro de una maceta de plantas que tenía alguna maleza casi de su mismo color. Allí era difícil visualizarlo a primera vista, pues estaba totalmente camuflado. Este es un comportamiento muy natural de los animales, que buscan en el entorno natural, algo que se les asemeje.
Este acontecimiento llenó de felicidad a Valerie, pues su angustia era infinita al sentirse sin su hermoso gato en casa. Ahora ella sabe que de Zeus puede esperar cualquier travesura y no se sorprende. Mientras tanto, este hermoso felino consiguió su mejor lugar para dormir y tomar el sol, en esta maceta del balcón.
