Animales Historias

Una gatita prematura es rechazada por su madre y nos enseña una gran lección de superación

 

A veces las gatas dan de lado a sus bebés por una serie de motivos como por ejemplo que han sido prematuros y  piensa que no serán capaces de sobrevivir, que han nacido con ciertos problemas o enfermedades que los hacen débiles e incluso si la madre está estresada también puede ocurrir que de de lado a sus bebés.

El caso de nuestra protagonista, una gatita prematura, fue un caso bastante triste pues su madre la rechazo y si no fuera por el buen corazón que tuvo Debbie Timmis, la gatita prematura no hubiese podido sobrevivir. Todo comenzó cuando Debbie mientras estaba revisando su Facebook recibió un mensaje inesperado donde una persona le pedía ayuda para poder cuidar a un gatita prematura a la cual su mare había rechazado. Ante tal situación, Debbie no lo dudó y rápidamente se puso manos a la obra sin pensar en lo que debía enfrentarse.

Los dueños descubrieron por casualidad a la pequeña, ya que su gata embarazada un día dejó una mancha húmeda en su sofá y es ahí cuando pudieron ver a la gatita prematura. Ante esta situación la madre de esta pequeña se estresó mucho y no dejó que su bebé comenzase a mamar.

Ante tal rechazo y la situación de la gatita prematura, pues pesaba menos de 60 gramos y su tamaño era como un mechero, Debbie fue a recogerla. En un principio esta mujer pensaba que la gatita no iba a sobrevivir pues tenía en de bajo sus fosas nasales unas gotitas de leche pero todavía estaba luchando por respirar.

Así es como Debbie puso a la pobre gatita prematura panza arriba y comenzó a masajear su pecho para poder sacar toda la leche que tenía en los pulmones. Los ojos de Debbie estaban inundados de lágrimas pero no paró y este pequeño ejercicio hizo que el animal reaccionara.

Durante varias semanas, esta mujer estuvo alimentado a la gatita cada dos horas y poniéndola en un lugar donde tuviera una buena temperatura para que no se enfriara. Desde ese momento la pequeña comenzó a mejorar pero acabó teniendo otros problemas y es que sus ojos se infectaron y en sus orejas había pequeños gusanos. Así pues tuvo que tratarla intensivamente y cuando terminó el tratamiento la gatita comenzó a ganar peso.

Después de un largo tiempo, la pequeña ya estuvo sana y comenzó a limpiarse, a jugar, a explorar todo a su alrededor y a ronronear. Su nombre es Freyja y no hay duda de que la pequeña gatita es toda una guerrera y luchadora.

¡Nos alegra saber que por el mundo hay personas como Debbie!

Fuente: LoveMeow , Fotos: Debbie Timmis

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