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Ocho galgos son rescatados en condiciones lamentables en la Cañada Real

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Creo que todos conocemos a Frank Cuesta y el gran trabajo que hace por ayudar a los animales. Este hombre ha trabajado toda su vida para salvar la vida de muchos animales y actualmente sigue con su trabajo, aunque sea muy duro y costoso. Es un logro que no podemos negar y es bastante admirable ya que ha dedicado su vida a ayudar a otros seres vivos.

Bien es cierto que Frank en muchas ocasiones ha sido protagonista de distintas polémicas y es probablemente no a todo el mundo le produzca simpatía o admiración, ya que son muchas las personas las que se han puesto en su contra y otras tantas han criticado su vida, además de su forma de ser.

Te puede caer mejor o te puede caer peor, pero nunca vamos a poder negar que hace un gran trabajo ayudando a la vida de los animales y esto lo hemos visto en muchas noticias, distintos programas televisivos donde sale e incluso en su canal de Youtube donde enseña cada día el trabajo que realiza.

Precisamente hace unos días él y varios agentes de policía consiguieron salvar la vida de ocho galgos que estaban en condiciones penosas . Todos ellos mostraban un grave estado de desnutrición y tenían varias heridas graves.

Lo peor de todo esto es que los dueños estaban al tanto de lo que le ocurría a estos pobres perros y cuando al policía entró para sacar a los caninos del lugar, los dueños no paraban de amenazarlos de muerte por llevarse a sus animales. Todo esto ocurrió en la Cañada Real (Madrid, España).

Cuando la policía estaban realizando la patrulla habitual por esta zona, comenzaron a escuchar aullidos y gemidos extraños que provenían de una de las casas que hay en esta zona, así que decidieron ir a ver lo que estaba ocurriendo ya que aullidos constantes y esto era algo que no parecía muy normal.

Ahí es cuando comenzó todo y cuando Frank Cuesta y varios agentes rescataron a estos pobres animales. En el rescate consiguieron sacar a ocho galgos que estaba descuidados totalmente. Tenían parásitos internos y externos, no tenían nada de agua y tampoco tenían comida, estaban heridos y muchos de ellos presentaban un grave estado de desnutrición y deshidratados.

Según los agentes, lo primero que pudieron ver fueron un cachorro de galgo que no tendría más de cuatro meses. Este pequeño estaba andando de un lado a otro lleno de suciedad y presentaba signos de haber sido atropellado recientemente. Así pues decidieron rescatarlo y fue en ese momento cuando una mujer, que presuntamente era la dueña del cachorro, les dijo a los agentes que el cachorro vivía en la calle y que no se preocupaba por él porque podía ganarse la vida bebiendo agua de los charcos y encontrando comida por ahí. Además, también explicó que no tenía la documentación necesaria y que no se ocupaba de atender la salud del cachorro.

Mientras estaban tomando declaración a la mujer, volvieron a escuchar los quejidos insistentes de otros perros que estaban por los alrededores, pero el que más le llamó la atención fue un macho de dos años que estaba sujeto con una cadena de tan solo un metro.

Curiosamente, otras patrullas habían pasado por la Cañada Real durante meses y habían visto que este animal había estado durante mucho tiempo en el mismo lugar, así que decidieron rescatarlo también.

El perro al tener tan poca movilidad con solo un metro de cadena atada a su cuello, tenía que vivir entre basura, sus propias heces y varias jeringuillas que habían sido tiradas ahí sin cuidado alguno. No tenía agua para poder beber, las cadenas le habían creado graves lesiones al rozarse con su cuello y estaba lleno de pulgas, garrapatas y parásitos intestinales.

Antes de rescatarlo averiguaron quién era el dueño, y se pudo observar que este hombre ya había sido advertido varias veces de las condiciones en las que tenía a su perro. Además el microchip que llevaba implantado el perro no pertenecían al que supuestamente era el dueño. Tras localizarlo, lograron sacar al perro del recinto donde se encontraba.

Después de este perro Frank Cuesta y los agentes se dieron cuenta que en el la calle donde se encontraba había una zona que estaba vallada con maderas con clavos y alambres dónde se encontraban dos galgos adultos y un cachorro que no tendría más de cinco meses. Los tres perros estaban en condiciones parecidas a los anteriores, ya que tenían que vivir entre su propias heces, no podían resguardarse, no tenían ni agua ni comida, y también estaban llenos de parásitos.

Una vez rescatado los tres galgos, se percataron de que varios metros más allá había otros tres pobres galgos que estaban atados a una pared con cuerdas de escasa longitud.

Estos tres galgos estaban al sol, con cuerdas atadas a su cuello que les impedían moverse o tumbarse, con graves síntomas de desnutrición, y con lo que parecía ser un cuenco de agua al que sólo uno de ellos podía acceder y ni siquiera ese cacharro contenía agua.

Todos los propietarios de los ocho perros rescatados recibieron nada más que 40 notificaciones sobre la falta de atención y el maltrato que mostraban los animales. La gran mayoría de los galgos pertenecían a la misma familia, ya que ésta tenía distintos terrenos dónde los colocaban. Esto nos parece injusto tras ver el estado en el que se encontraban los pobres animales.

Gracias a la gran intervención de estos agentes y de Frank Cuesta, puedes ver el vídeo aquí, los ocho galgos han podido ser rescatado y actualmente están en el Centro de Protección Animal para ser atendidos como se deben y administrarles los cuidados necesarios para su recuperación.

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