- Canarias está pasando por un episodio fuerte de calima.
- Se han avistado langostas del desierto en Tenerife y Las Palmas.

La calima, polvo procedente del Sáhara, obligó a cerrar el transporte aéreo de las islas por poca visibilidad, de menos de mil metros. Las islas quedaron totalmente incomunicadas con el exterior. El episodio de calima que azota las Canarias, se añade la llegada de las langostas del desierto. Así lo confirma el diario “El Día”, que ha informado de la presencia de estos insectos en el norte y sur de Tenerife y en Las Palmas de Gran Canaria.

De igual modo, desde la cuenta de Twitter el Consorcio de Emergencias de Gran Canaria ha confirmado esta información, avisando de la llegada de las langostas debido a los vientos de hasta 125 kilómetros por hora y el polvo subsahariano actual en el archipiélago durante el fin de semana y que durará más días. Estos hechos han obligado a cerrar todos los aeropuertos de Canarias, y ha dejado un reguero de incidentes por todas las islas.
Las altas temperaturas, la baja humedad del aire y las fuertes rachas de viento han provocado la proliferación de incendios en las islas. La baja visibilidad provocada por la calima dificulta las labores de extinción, pues los bomberos no pueden utilizar medios aéreos y perimetrar adecuadamente la zona afectada.

La especie migratoria más devastadora
La langosta del desierto está considerada la especie migratoria más devastadora del mundo, un enjambre de un kilómetro cuadrado es capaz de comer al día la misma porción de alimentos que 35.000 personas.

Hay que recordar que el Cuerno de África está sufriendo una gran plaga de estos insectos. Según informó El País, el gigantesco brote de langostas que se originó el año pasado en Arabia Saudí y Yemen ha llegado ya a diez países africanos, Etiopía, Somalia, Kenia, Eritrea, Yibuti, Uganda, Tanzania, Sudán, Egipto y Sudán del Sur, y amenaza con penetrar en Jordania. Un peligro como el del este de África puede llegar a tener hasta 150 millones de langostas por kilómetro cuadrado. En Etiopía y Somalia, la cantidad de presencia de estos insectos no tiene precedentes en 25 años y, en el caso de Kenia, se trata de una postura inédita en siete décadas.
