Brasil es un país ubicado en Sudamérica, conocido por su gran biodiversidad y cultura futbolística, sin olvidar mencionar sus grandes festivales de carnaval. Sin embargo, hoy día enfrenta fuertes consecuencias tras el uso indebido de pesticidas locales en campos y huertos agrícolas.
Una delegación de la Organización de Naciones Unidas ubicada en el país sudamericano, comenzó a promover una campaña de protección hacia las abejas por sus grandes aportes al medio ambiente y su riesgo constante de extinción tras el fuerte uso de productos químicos en los campos agrícolas de la ciudad. Lo preocupante del caso, es que en menos de 3 meses, la ONU registró un descenso masivo en las colmenas de abejas ubicadas principalmente en la ciudad capital de Sao Paulo.

Pero esto no es todo, resulta que la Organización de Agricultura y Alimentación o FAO por sus siglas en inglés, advirtió a la comunidad local sobre el posible riesgo de consumir alimentos altamente nocivos para la salud. Esto se debe al uso indebido de más de 130 pesticidas no registrados por los agricultores locales, hecho que altera el ecosistema local y modifica la composición de los alimentos, convirtiéndolos en potencialmente letales ya que se vuelven altamente cancerígenos.
Cientos de miles de personas han salido a manifestar a las calles de Sao Paulo para exigir reformas en el sector agrícola, sumado a ello los movimientos ecologistas como Greenpeace han exigido protección a las abejas y cese al uso descontrolado de pesticidas. No obstante, el gobierno actual está enfocado más en asuntos políticos que ecológicos, pero acotaron que resolverán el problema mediante leyes de usos en productos químicos para fines agrícolas.

A razón de esto, la delegación de la ONU en dicho país, continuará ejerciendo sus funciones para garantizar el cumplimiento de los derechos humanos y sobre todo el cumplimiento de los objetivos del desarrollo sostenible, entre los cuales, el número 15 estipula lo siguiente ‘’Proteger, restaurar y promover la utilización sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar de manera controlada los bosques, combatir la desertificación y detener o revertir la degradación de la tierra, además de frenar la pérdida de diversidad biológica’’.
Brasil tiene un papel muy importante en el desarrollo de estos objetivos para el año 2030, es por ello que aún tiene tiempo de revertir los daños provocados para dentro de 10 años, sino las consecuencias serán mucho mayores tanto a nivel social como climático y lo que es aún más grave, serán imposibles de solucionar.
