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El tesoro de Guarrazar que todos desconocian y que casi cae en el olvidó

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A más de 150 años, se ha reseñado una versión sobre el hallazgo de las famosas joyas del reino visigodo. Ahora estamos más cerca de la verdad sobre el tesoro de Guarrazar que todos olvidaron, en el siglo XXI se construye otra interpretación que parece ser muy válida.

Sobre el tesoro de Guarrazar

El tesoro de Guarrazar, estaba compuesto de joyas preciosas: coronas, cruces, cinturones y cálices votivos de los reyes de Recesvinto y Suintila. Con encajes de zafiros, perlas y otras piedras preciosas. En la Edad Media fueron utilizados como ofrendas religiosas.

Cruz votiva visigoda, en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid. (Luis García / Luis García. Licenses: GFDL & Cc)

Su especial y controversial hallazgo se realizó en la huerta de Guarrazar. Una localidad ubicada en el municipio de Guadamur, a unos 15 kilómetros de Toledo (España).

La historia del tesoro de Guarrazar antes del siglo XXI

El descubrimiento del tesoro de Guarrazar en 1858

La travesía comienza cuando una joven llamada Escolástica Morales, vio unos objetos brillantes en una fosa de la huerta de Guarrazar cuando se ocultó para hacer necesidades fisiológicas, justo detrás de unas piedras que quedaron expuestas tras una tormenta.

De inmediato la familia Morales extrae las joyas, las lavaron en un manantial cercano y las llevaron consigo. Otro vecino de Guadamur, Domingo de la Cruz, más tarde se acercó al lugar, encontró otra fosa de igual tamaño y extrajo de ella la otra parte del tesoro.

La interpretación sobre el origen del tesoro de Guarrazar desde 1858

La interpretación que se manejó por muchos años por especialistas, era que por la invasión musulmana en el año 711, las joyas se trasladaron de Toledo a Guadamur. Procedían de las basílicas católicas de Toledo, fueron ocultadas en dos fosas de la huerta con la intención de recogerlas cuando pasara la invasión.

No obstante, desde ese momento el tesoro de Guarrazar desató una serie avatares y misterios, hasta llegar al mismo olvido del tesoro de parte de las autoridades competentes. También generaron interrogantes en el campo arqueológico que se mantuvieron sin respuesta por años.

Investigaciones  realizadas en 1859

Una vez que se dio a conocer el secreto que guardaron los Morales, el arqueólogo Amador de los Ríos comienza a excavar para hallar señales.

De su investigación resultaron indicios interesantes: restos arquitectónicos y lápidas que incluían la del presbítero Crispinus. Aún así, se mantenían las posturas anteriores respecto al origen del tesoro de Guarrazar.

Estudios arqueológicos sobre el tesoro de Guarrazar en el siglo XXI

¿Quiénes llevan la delantera?

Lidera nuevas excavaciones en la huerta de Guadamur, el arqueólogo Juan Manuel Rojas, quien ha llevado a cabo varias campañas de investigación con el proyecto Guarrazar: arqueología y nuevos recursos. Además contaban con el acompañamiento de Juan Luis García Vacas y Raúl Catalán.

Algo que motivó a Rojas a emprender excavaciones arqueológicas allí, es que no estaba tan convencido sobre las teorías antes manejadas. Por eso solicita el apoyo del Ayuntamiento de Guadamur.

Los primeros indicios

Desde el año 2012 se encontraron restos arqueológicos de envergadura. Evidencia de una colosal edificación consistente en dos basas de mármol, restos de una estructura palaciega, un cementerio visigodo y hasta una residencia para peregrinos.

Estos hallazgos concordaban perfectamente con investigaciones realizadas por de Los Ríos, y en el 2002 por el arqueólogo y profesor del Instituto Arqueológico Alemán Christoph Eger, quien encontró indicios a través de prospecciones geofísicas efectuadas en el subsuelo. Lamentablemente no se le dio la importancia debida, quedando en el olvido.

El tesoro de Guarrazar 150 años después

Las campañas arqueológicas prosiguieron con mayor ímpetu desde 2012. Las percepciones para desentrañar la verdad sobre aquel valioso tesoro que todos olvidaron fueron muy acertadas.

Muestra de ello fue que en octubre del 2014 Sagrario Gutiérrez, alcaldesa de la localidad de Toledo, retira con una paleta parte del lodo donde corría el agua con mayor fuerza, y encuentra un zafiro azul de gran calidad.

Conclusiones que llevaron a otra versión de la historia

  • Los restos estuvieron estrechamente ligados a un palacio real, posiblemente la iglesia de Santa María de Sorbaces. Fue un verdadero complejo religioso, Rojas le asemejó al santuario de Lourdes en Francia.
  • Como es propio de estas estructuras palaciegas, poseía su propio pozo de agua, el mismo donde los Morales limpiaron las joyas encontradas.
  • En este pozo los peregrinos, solían hacer ofrendas y promesas con joyas votivas, pues pedían a Dios y los santos por su sanación.
  • Más tarde se comprueba que los reyes visigodos tendrían esta zona como su residencia de verano. De sus techos colgaban con cadenas las coronas, cruces y otras joyas que se usaban como ofrendas.
  • Cuando se supo de la invasión musulmana, los habitantes buscaron un lugar secreto donde ocultar aquellas joyas. Las enterraron en dos lápidas del cementerio, las cubrieron con telas, arena y colocaron los cadáveres encima.
  • Fue en ese mismo lugar donde Escolástica se ocultó para hacer sus necesidades. No tenía idea de que se trataba de un cementerio.

Inferencias a partir del hallazgo del 2015

  • La piedra de zafiro dada a conocer en 2015, se le vinculó a la orfebrería del reino visigodo, pues se detectó que había sido tratada con microgolpes.
  • Lo anterior apunta, que quizás la piedra estuvo incrustada en una de las coronas de los reyes Suintila y Recesvinto, o en alguna de las cruces.
  • Es probable, que esta haya sido una piedra que se desprendió de las joyas que lavaron los Morales en el manantial.
  • Los hallazgos en suma, han echado por tierra que estos tesoros se trasladaron de Toledo a Guadamur. Aproximándonos a la verdad, siempre estuvieron en aquel lugar.

Grande es el mérito que se granjean Rojas y su equipo, donde no sólo inician excavaciones que dieron lugar a conclusiones trascendentales que cambiaron un capítulo de la historia, sino que además, el esfuerzo incansable constituye todo un aporte para promover el patrimonio de la zona y su rescate cultural.

Cabe resaltar, que a medida que vamos aproximándonos a la verdad sobre el tesoro de Guarrazar que todos olvidaron, este yacimiento arqueológico y su tesoro después de tantos años ya no quedarán más en el olvido.

Fuente:
LaVanguardiaElPais

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