Luego de una labor muy ardua se confirma el hallazgo del Homo luzonensis, lo que sería un nuevo género humano. Se hace pública y oficial la denominación del Homo luzonensis el 10 abril de 2019, tras varios estudios concienzudos que agruparon varias disciplinas. A continuación, más detalles sobre este importante hallazgo y sus implicaciones.
¿Dónde se realiza el hallazgo del Homo luzonensis?
Fue en la cueva de Callao en la isla de Luzón (Filipinas). De esta isla se toma el nombre para llamar más tarde al Homo luzonesis.

Responsables del equipo de investigación arqueológica
Dirigió el proyecto el arqueólogo y profesor filipino: Armand Mijares, miembro del Programa de estudios Arqueológicos de la Universidad de Filipinas, quien lleva más de 20 años realizando investigaciones en la cueva y sus adyacencias.
Otro profesional clave fue Florent Détroit, paleontólogo del Museo Nacional de Historia Natural en París. El metraje de la excavación se le reconoce al arqueólogo Rob Rownd. También participaron miembros internacionales: Philip Piper zoólogo-arqueólogo y el geocronólogo Rainer Grün.
¿Cómo se desarrolló la investigación?
Los primeros hallazgos
La investigación arqueológica fue desarrollándose a través de varias etapas. En el año 2003, Mijares y el equipo de investigación comenzaron a excavar alrededor de la cueva. Sus percepciones de encontrar huellas de la existencia de humanos ancestrales aumentaba cada vez más.
Posteriormente, Mijares en su afán por hallar más indicios, vuelve en el año 2007 para realizar investigaciones más profundas. Finalmente, descubrieron el hueso de un pie (o hueso metatarsiano) derecho, de apenas 61mm, además de encontrar restos de animales.
Más evidencias de existencia humana ancestral
Cuando al hueso del pie se le realizan los estudios con pruebas de uranio, Philip Piper, ratifica que pertenecía a un humano, sería uno de los fósiles más antiguos de toda Filipinas.
Esto lleva a que Mijares prosiga con mayor empeño sus proyectos de excavación en la cueva y sus alrededores. En esta ocasión realizan un impresionante hallazgo: dientes pequeños, huesos de dedos de manos y pies, y el fémur o el hueso del muslo.

Resultados e impacto de los hallazgos de estos restos fósiles
Cuando Mijares y el equipo realizan estos hallazgos en Luzón jamás se imaginaron todo lo que iban a generar:
- Se encontraron 13 restos óseos en total, que datan entre 50.000 a 67.000 años de antigüedad, ubicándose en la etapa del Pleistoceno tardío.

- El hueso del fémur perteneció a un niño. Mientras que los pequeños dientes y restos de los dedos de manos y pies fueron de dos adultos.
- Se abre un nuevo e interesante campo para la evolución humana y por ende la historia universal: se nombra una nueva especie o género humano.
- Los pequeños dientes dan a entender que este género podría haber sido de estatura muy baja, de apenas unos 1,21 m.
- Los dientes premolares son más pequeños del tamaño normal. Tienen dos o tres raíces y se asemejan al del Homosapiens. Es decir, guardan mayor similitud a los de humanos modernos.
- En contraste, la morfología de las manos es bastante primitiva, con rasgos similares al del Australopithecus. Por ello, posee una mezcla de características antiguas y modernas.
- Así mismo, surgen otra serie de hipótesis: la relación con otras especies, cómo y de dónde posiblemente desciende. Su tamaño pudo darse por el fenómeno de insularidad, donde muchas especies reducen su tamaño hasta llegar al enanismo, por mencionar tan sólo algunas inferencias científicas.
Según otros estudiosos, existen aspectos que no resultan del todo claros, ya sea por limitaciones en pruebas genéticas, o por no contar con más restos óseos para determinar el tamaño real del Homo luzonensis u otros datos más convincentes. Además surgen otros cuestionamientos importantes, por ejemplo: ¿cómo era su rostro?, o ¿cómo encaja este género con los gigantes humanos primitivos en la cadena evolutiva?.
Sin embargo, el hallazgo del Homo luzonensis, lo que sería un nuevo género humano, merece el más sincero reconocimiento por ser un trabajo tan exhaustivo, minucioso y constante, fruto del apoyo mutuo de un equipo multidisciplinario.
Fuente:
NGenEspañol
