A pesar de que su dueño falleció su perro le esperó durante días delante de la puerta

Si eres amante de los animales en particular de los perros, debes de haber visto o conoces la historia tan famosa de Hachiko. Esa historia que partió el corazón a miles de personas y es que se hizo muy popular durante bastante tiempo en todo el mundo.

Hachiko era un perro muy cariñoso y leal a su humano, o al menos eso es lo que se cuenta. Con el paso de los años, lamentablemente su humano murió y Hachiko con gran lealtad estuvo día y noche esperando en una estación de tren a que su humano regresara y así acompañarlo hasta su hogar. A pesar de que su dueño había muerto hace diez años, el perro todos los días hacia la misma rutina. Lamentablemente este adorable Akita, raza de perro japonesa, acabó muriendo en la estación de tren mientras esperaba a que su humano regresara. Desde entonces en esa estación se construyó una estatua para conmemorar la lealtad y el amor que este perrito tenía por su humano.

Esta es una historia de las tantas que hay por el mundo, solo que muy pocas se hacen famosas. Por ejemplo hace un par de meses ocurrió una historia similar con el perro de una familia.

La historia comenzó cuando Buboy, un perrito callejero que vivia en las calles de Pampanga, Filipinas. Por casualidad un día el profesor Carmelito Marcelo, que trabajaba en Mabalacat City Collage, decidió adoptar a este perrito y durante 3 largos años lo cuidó como se merecía. Sin embargo, este pobre hombre falleció hace unos meses a causa de un ataque del corazón y nuestro protagonista no quería aceptar lo ocurrido.

Al parecer el perro todavía creía que su humano estaba vivo, así que todos los días se quedaba quieto delante de la puerta esperando a que su humano apareciera en cualquier momento.

Esta escena conmovió a miles de personas, y a otras tantas le rompió el corazón. Sobretodo a los estudiantes de este profesor pues todos ellos sabían que Buboy y Carmelito Marcelo tenían una relación muy profunda, para este hombre su perro era como un hijo.

Desgraciadamente, el martes de la siguiente semana el pobre Buboy fue llevado al entierro de su humano. Este perrito se quedó un momento mirando el ataúd de su humano y estuvo durante un minuto mirando su fotografía que había cerca del ataúd.

Una vez que dejó de mirar la fotografía, se agachó y se quedó junto a su humano. Se negaba a abandonar a su humano.

Esperemos que esta vez algún alma caritativa haya podido llevarse a Buboy del sitio, ya que a pesar de que la escena es realmente trágica, no es bueno para el pequeño peludete ya que su humano no podrá cuidarle nunca más por lo que necesita otra familia para estar junto a él. ¡Estamos seguros de que eso era lo que Carmelito quería para su perro!

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