Las fotografías de Big Poppa, un perro Bulldog Ingles de tres años afectado por el confinamiento, que vive en Atlanta, Georgia (USA), se han hecho viral en Facebook, en países como España, México y Estados Unidos, aunque originalmente fueron publicadas en Twitter.
Se trata de una serie de imágenes capturadas por Rashida Ellis, dueña de esta tierna mascota y que debido al confinamiento producto del coronavirus (covid-19), se ha visto en la obligación de trabajar desde casa, además de no poder sacar al perro a pasear, a jugar en el parque y recorrer el vecindario.

Rashida, comenta que Pop como cariñosamente lo llama es un perro muy alegre, y juguetón, que está acostumbrado a salir al parque a jugar con otros perros y acompañarla a su empleo: un set de filmación, donde era consentido y mimado por sus compañeros y equipo de trabajo.
Además a Pop, también le gusta jugar con niños del vecindario y es lo que Rashida, considera que es su momento de mayor felicidad. En conversación de la dueña con BuzzFeed News comentó: “Le encantaba “pelear” en la hierba con ellos o saltar en la patineta. Él ama a los niños y luego a otros perros y luego a los adultos. En ese orden”.
🤣🤣 I bought Poppa a new bed during lockdown. It arrived to small but he wouldn’t get out of it 🤣 pic.twitter.com/TS3KG1DpOl
— Rae Elle (@RaeElle) April 22, 2020
Tantos días de aislamiento ha afectado de manera negativa la emocionalidad de Pop, fue tanto el impacto que esto ocasionó en Rashida que decidió fotografiarlo y compartir las imágenes en su cuenta Twitter y gracias al alcance de las RRSS llegó a Facebook desde donde se ha popularizado en varios países del mundo.
El Bulldog afectado por el confinamiento ya no es el mismo perro feliz de siempre, está muy triste y desconsolado debido a tantos días de encierro, de no poder salir a jugar y solo tener que jugar con Rashida, tanto que cuando lo sacan al patio de la casa, sale desesperado buscando gente.

Pop ha sido separado de todas sus actividades cotidianas y que tan feliz lo hacían, por lo que solo le queda sentarse en el balcón y recordar con nostalgia sus días de juego con otros perros en el parque, con los niños del vecindario y los mimos de los adultos.

Rashida, también comenta que siempre le da ánimos, con frases como “¡anímate pop! ¡Quiero que seas feliz!” pero esto parece no funcionar, el cachorro continua muy desconsolado y triste en el balcón de la casa.
