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La Amazonia se enfrenta a graves problemas de deforestación y crea un gran impacto ambiental

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La presidencia de Jair Bolsonaro no ha intervenido para evitar un atentado a un gran pulmón vegetal del planeta tierra, como es La Amazonia.

En los últimos meses esta gran extensión de territorio verde, ha sido deforestada salvajemente, dicha información se conoce gracias a los estudios por satélite de la Agencia Espacial Brasileña y por la documentación aportada por la Agencia Espacial de Brasil (INPE), quién ha seguido de cerca el desastre que se han generado al ambiente durante dos años consecutivos.

El porcentaje deforestado es alarmante, ha crecido para el mes de junio del presente año, 2019, en un 88%. En esta cifra se ha tomando como referencia los datos de deforestación del año pasado. En el presente se han perdido 920 kilómetros cuadrados de selva amazónica, una cifra verdaderamente grave y que pone en serios peligros al ecosistema.

La denuncia va directa al gobierno de Bolsonaro, pues en sus primeros 11 meses de mandato la selva ha sufrido daños insalvables totalmente injustificables.

Estamos hablando de una pérdida de 4.565 kilómetros cuadrados de selva, debido a la tala ilegal e indiscriminada a la cual constantemente es sometida esta zona. Una cifra muy alarmante y a la cual no se pone ninguna solución ya que el problema sigue avanzando a una velocidad alarmante.

Es evidente que la línea de este presidente favorece actos que atentan a conservación de la Selva Amazónica. Entre ellos se mencionas los siguientes:

  • Impulso a empresas y agricultores a intervenir y usar agresivamente los recursos de la selva.
  • Ataques a las comunidades indígenas las cuales protegen su entorno natural y persuaden a los deforestadores de oficio.
  • Apoyo a los agricultores para que intervengan los terrenos.
  • Enfrentamiento con la agencia de protección del medio ambiente Ibama.

La tendencia al crecimiento de estas cifras aterra a la comunidad ambientalista. En función de ello, el programa gubernamental de satélites PRODES hará una inspección a finales de este año, para medir el impacto ambiental que se ha generado.

Por su parte Ricardo Salles, ministro brasileño de Medio Ambiente, sentenció que el INPE (Instituto Nacional de Investigación Espacial del Brasil) es manipulable, por lo que presentó una propuesta de sustituir este organismo por un servicio satelital privado que aporte imágenes fidedignas y en tiempo real de este pulmón vegetal.

Otro vocero fue Paulo Adario de Greenpeace, quien dijo que lamentablemente todo apunta, a pensar que la deforestación, a que irá en aumento pues este presidente de Brasil, no actúa a favor de la Selva Amazónica, sino en su contra. Es de vital importancia que se emprendan acciones para contrarrestar esta problemática que puede acarrear consecuencias imposibles de solucionar.

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