Adobada y Costilla son dos perros callejeros de México. Ellos andaban por las calles en busca de comida. De seguro, nunca se imaginaron cómo iba a cambiar su vida. En este post te contaremos todos los detalles de estos dos adorables perritos.
Adobada y Costilla son parte de un equipo de trabajo
Como muchos otros perros, Adobada y Costilla andaban por las calles mexicanas. Siempre acudían con frecuencia a un restaurante mexicano llamado Los Rancheros del Sur. El cual se ubica en Toluca, México. Los empleados del lugar notaron su presencia. Hasta que decidieron rescatarlos.
Desde ese momento, ambos perros tuvieron alimento y un techo donde vivir. Lo que de seguro no imaginaron que iban a lograr fue un puesto de trabajo. Así es, el restaurante decidió darle un puesto en el negocio. Ellos son guardianes.
Además, los clientes los aman a ambos. Ellos son amigables y muy cariñosos. Así que les ofrecen el mejor recibimiento posible a los clientes. De hecho, todos se acercan a los perros para saludarlos antes de irse del restaurante.
Los empleados del restaurante publicaron la historia de estos tiernos perros en las redes sociales. De inmediato se viralizó. Diversos usuarios expresaron su agrado con los perros. Además, expresaron su reconocimiento a los empleados del restaurante por lo que hacen con estos animales.
Ahora ambos están saludables. Son felices haciendo su trabajo. Hasta cuentan con una identificación del restaurante para ofrecer la mejor imagen posible. Sin lugar a dudas este restaurante realizó un noble y amoroso gesto digno de imitar. De hecho, no se trata de la primera vez. En otras ocasiones han adoptado a otros canes para que ayuden en el restaurante.
Una acción que se convirtió en tendencia
Este tipo de acciones nobles se convirtió en tendencia. En distintas redes sociales se ha dado a conocer la historia de animales adoptados por negocios. Además, les dan puestos de trabajo para que formen parte del equipo. Estos tiernos perros siempre son amigables con los clientes.
Lo que indica claramente que disfrutan su trabajo. Lo más importante es que salieron de las calles. Ahora no son perros callejeros. Más bien, pertenecen a un lugar, a una familia.
