Un 6 de agosto del 2015 en las lejanas tierras de Carrières-sur-Seine, oeste de Francia; Pedro Denis salió a caminar con su mascota por un conocido parque de la localidad, cuando de la nada su perro empieza a tener un comportamiento algo extraño mientras comienza a olfatear todo el terreno.
Su perro con una actitud nerviosa, comienza a escavar desesperado sobre un pequeño montículo de tierra. Confuso por la reacción de su perro suelta su correa para que este pueda escavar mucho más rápido. Una vez hecho esto, fue solo cuestión de minutos cuando de la nada se percata de que salen del montículo de tierra lo que podrían ser las orejas de otro perro.
Sorprendido por lo que observan sus ojos, este comienza a escavar con sus manos para ayudar a su perro en lo que sería una operación de rescate. Cuando por fin logran sacar al pobre animal asfixiado y deshidratado, este observa que tiene una cuerda atada en su cuello, la cual se encuentra sujeta a una bolsa de rocas enterradas mucho más abajo que el lugar donde se encontraba el cuadrúpedo.
Desesperado por rescatar al animal, corta la cuerda con una navaja que cargaba en su bolsillo, lo que da por finalizado el rescate samaritano. Ya con más calma, tomó fotografías de la escena y del animal para dejar en evidencia el vil acto vandálico.
Las reacciones en las redes sociales no tardaron en hacerse evidentes, al igual que la intervención de varias organizaciones no gubernamentales encargadas de velar por los derechos animales.
Versión de los hechos
Tras identificar al animal como un Dogo de Burdeos, la policía local pudo identificar al dueño del mismo, tras una denuncia de desaparición que había hecho la madre del criminal, el cual solo tenía 21 años. A su defensa, este alegaba que el animal se había escapado de casa y que alguien más había hecho tal abominación.

No obstante, su madre declaró según el medio Upsocl que la última vez que vio al animal era con su hijo, el cual la llevaba de su correa hacía el mismo parque donde Dennis la encontró casi al borde la muerte. Además, tras realizar los estudios en una clínica veterinaria que se encargó de los cuidados del perro, estos confirmaron que el mismo tenía más de 10 años y una enfermedad conocida como artritis, la cual impide que el animal camine largas distancias, por ende no pudo haberse escapado.
Con la información necesaria la policía aperturó el caso por intento de homicidio y maltrato animal, el cual resultó ser aprobado y juzgado en la corte penal de la localidad, donde se sentenció a 2 años de presión al dueño del perro y se impuso una multa de 20.000 Euros por maltrato.
