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Cantar demasiado temprano fue la causa de la demanda a un gallo en Francia

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Para muchos es más natural y agradable despertar con el canto de un gallo, que con un despertador. Los gallos tienen una especie de reloj biológico interno que les indica que ya es hora de despertar, a pesar de que, por un cambio de estación aún no se anuncie la salida del sol.

Sobre este asunto totalmente natural e imposible de controlar, no tienen ninguna información algunos habitantes de la isla de Oleron en Francia, específicamente unos del vecindario donde vive Corine Fesseau, dueña del gallo demandado llamado Maurice, Esta noticia podrá parecer insólita pero lamentablemente es totalmente real.

Lo que más alarma, no es que los vecinos ignoren sobre un asunto científicamente comprobado, pero que no lo conozcan las autoridades competentes que hicieron caso a esta demanda, dándole curso legal, es realmente un bochorno.

Fue en el año 2015 cuando Corine Fesseau llegó con su Maurice a casa para criarlo como su mascota. Obviamente Maurice creció y después de tres años se convirtió en un hermoso gallo y comenzó a cantar de acuerdo a su “reloj biológico” a la hora correcta, pero esto desagradó a los vecinos, quienes emprendieron la demanda por este agravante.

De esta noticia se ha sabido a través de Le Monde FR, que es el periódico nacional de formación de opinión más importante de Francia. Este mismo jueves se llevará a cabo este juicio y se establecerá las medidas que de acuerdo a la Ley, tendrá que acatar Corine Fesseau.

Entre los asuntos insólitos de esta demanda, se ha conocido que los demandantes son dos personas jubiladas que no habitan en la zona y que se sienten afectados por el cantar del gallo, cuando esporádicamente visitan su residencia, alegando que cuando pernotan en su casa desean dormir “en paz”

Gallo-demandado

Lo que da un margen de tranquilidad es que Corine hoy día cuenta con el apoyo de más de 80 mil firmas a favor de ella y su gallo, todos expresan con convicción de que el respeto a la vida es esencial y no se debe transgredir a la naturaleza.  No tiene sentido dar curso a esta absurda disputa legal contra un ser vivo que reviste el ambiente de ese aire de ambiente rural, tan apreciado por muchos pero al parecer odiado por otros.

Este canto del gallo clásico es realmente un regalo de la naturaleza para los seres humanos, saberlo apreciar es un signo de alta sensibilidad y elevada cultura estético-ambiental.

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