Algo que todos estamos esperando creyendo que será un gran avance que beneficiará las comunicaciones, la exploración y acceso al mundo, resulta que traerá graves e insólitas consecuencias.
En los próximos dos años todas las compañías de telecomunicaciones estarán celebrando el lanzamiento de la nueva red inalámbrica de quinta generación (5G).

Esto quiere decir, que no nos hemos equivocado al pensar que es una maravilla lo que va a ocurrir, pues tendremos la ocasión de entrar en un cambio social a escala global impresionante. Pero las derivaciones de este avance tecnológico inciden en la perjudicial presencia de la radiación de radiofrecuencia (RF) en la vida sobre el planeta.
Este tipo de radiación implica una contaminación electromagnética innegable, que en la actualidad se le ha atribuido gran parte de la responsabilidad de que seres humanos, plantas, animales, y otros sistemas orgánicos, estén padeciendo declives en su salud, a causa de la evidencia epidemiológica causada por estos agentes.
En humanos, por ejemplo, las enfermedades cardíacas, el cáncer y la diabetes son ejemplos claros de los efectos de estas pueden llegar a provocar
¿Cómo no querer vivir la experiencia de conocer ciudades, hogares, automóviles autopistas y negocios “inteligentes”? Pero el costo será muy alto.
Si este plan de la industria de telecomunicaciones 5G, se concreta, nada sobre la tierra; seres humanos, plantas y animales en la Tierra podrán impedir el riesgo de exponerse los 365 días del año a la radiación RF. Resultando que las consecuencias sean todavía más graves y permanentes.
Y es que todo, televisores, refrigeradores, lavadoras, empaques de productos, artículos de uso personal, y más tendrán microchips que los conectará de manera inalámbrica a Internet. El acceso será instantáneo desde cualquier lugar al mundo de las comunicaciones inalámbricas con muy alta velocidad. Y sin exagerar ni un poco, podemos decir que desde la Antártida, selvas o en medio del océano, esto será posible y con un tiempo de respuesta alto.
En este sentido se ha escrito una apelación presentada ante la ONU, OMS, la UE, el Consejo de Europa y los gobiernos de un gran número de naciones, manifestando el rechazo rotundo a la implantación del 5G, la cual se acumulara a las que ya existen 2G, 3G y 4G, lo cual representa un crimen contra la humanidad.
La urgencia de paralizar este proyecto es un asunto de todos los habitantes del planeta. Se debe detener la transmisión de telecomunicaciones 5G de inmediato.
