Muchas personas creen que los animales cuando son abandonados por su familia no sufren y no son capaces de echar de menos, pero todas estas personas se equivocan.
Ya han sido muchos los estudios realizados los que han concluido que los animales son capaces de tener sentimientos y de saber transmitirlos hacia el exterior. Esto quiere decir que cualquier animal que conviva con una persona, si con esa persona ha creado un vínculo especial puede llegar a pasarlo realmente mal si su humano decide un día abandonarlo y dejarlo a su suerte.

De hecho, son muchos los casos en los cuales los perros a pesar de que son adoptados por otra familia o son rescatados no son capaces de avanzar y acaban muriendo de pena.

En esta ocasión nuestras dos protagonistas de hoy les pasó algo parecido ya que Laverne y Shirley se quedaron totalmente devastadas y asustadas cuando su familia decidió que ya no quería tenerlas en su vida. Así fue como estas dos perritas fueron abandonadas en un colegio de Texas, más específicamente en el colegio Corpus Christi.
Las dos perritas al ver que su familia no regresaba a por ellas, acabaron por consolarse la una a la otra para no tener miedo y desde ese momento su unión fue incluso más fuerte de antes y actualmente estas preciosidades son inseparables.
Fue a principios de Noviembre cuando las perritas fueron encontradas gracias a una mujer que iba a visitar este lugar para alimentar a los animales callejeros que habitaban por ahí. Al ver a las dos perritas tumbadas y consolándose la una a la otra, decidió ir poco a poco y acercarse a ellas. Cuando vieron a la mujer rápidamente las dos perritas se alejaron de ella así que la mujer persistente y con paciencia estuvo nada más y nada menos que un mes y medio para poder ganarse la confianza que estas perritas habían perdido.

A pesar del duro trabajo que hizo esta mujer para conseguir su confianza, por fin consiguió su objetivo y después de un mes y medio, las perritas ya tenía confianza con esta mujer por lo que decidió llevárselas.
Gracias a la ayuda de esta mujer las perritas fueron llevadas a un refugio de Texas pero para Micaela y Tracey, fundadoras de Feeling Fine Rescue, este sitio no era el adecuado para las peluditas así que fueron trasladadas en Florida del Sur donde se ocuparon de ellas.
Lamentablemente toda la situación en las que estaban envueltas las dos perritas les creo un gran impacto emocional, lo único que les hizo mejorar es estar la una al lado de la otra y consolarse mutuamente. Todos los trabajadores de esta fundación se dieron cuenta de que el tiempo que habían pasado en la calle fue el principio para que estas caninas crearan un vínculo inquebrantable.
Afortunadamente el centro de rescate de Tracey y Micaela estaba adaptado a los caninos y cuando estas perritas vieron el patio trasero sus ojos comenzaron a iluminarse y se pusieron a correr y rodar por la hierba.
En poco tiempo estas pequeñas tuvieron una familia interesada en adoptarlas a las dos ya que se dieron cuenta que separarlas sería un gran sufrimiento para ambas pues siempre están juntas, tanto para dormir, para jugar, para lavarse… Constantemente están buscándose la una a la otra.
Las dos perritas ahora tienen una familia que las quieren mucho, las respetan y que desde luego nunca las van a abandonar porque saben que tener un animal es una responsabilidad. Nos alegra mucho saber que estas dos caninas han conseguido una familia que les quiere tanto.
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