La naturaleza nunca va a dejar de sorprendernos.
La naturaleza nunca va a dejar de sorprendernos, por mucho que intentemos estudiarla o comprenderla. Sobre todo actualmente donde el cambio climático está en pleno auge y los fenómenos atmosféricos están cada día descontrolándose un poco más.
En esta ocasión, no queremos hablar de un cambio o fenómeno climático que ha ocurrido en la actualidad sino que nos ha parecido muy interesante volver a hablar de una división que fue conocida mundialmente cuando el embajador francés en Corea visitó en 1975 el festival que se hacía en este país y contó en el periódico nacional, la impresión que había tenido al poder observar este suceso.

Quizás muchos de vosotros ya lo habréis oído, leído o incluso lo conozcáis. Estamos hablando de un espectáculo muy sorprendente que ocurre en Corea del Sur, más concretamente en el archipiélago de Jindo situado en Jeolla del Sur.

Este gran espectáculo fuera de lo común se trata de una división que se hace en las aguas de esta zona y que deja al descubierto todo un camino de arena natural que une a dos islas, la isla de Jindo con la de Modo. Lo curioso en sí no es solo la división que crea la naturaleza sino que este extraño fenómeno solo ocurre dos veces al año y no dura nada más que una hora.
Muchas personas que han podido ver en primera persona este suceso no han podido evitar comparar esta espectáculo con la escena que se describió en la biblia y que hablaba de la hazaña que realizó Moisés para cruzar el mar rojo. Evidentemente, este escrito pertenece a otra religión y por eso los coreanos desde hace mucho tiempo tienen una leyenda propia con respecto al suceso extraño que ocurre en este lugar.

Su propia leyenda dice:
“Hace mucho siglos cuando el hábitat del tigre era en esta región, los habitantes de Corea sufrían numerosos ataques de estos feroces felinos. Tanto es así, que en el momento en el que una manada entera atacó la isla Jindo, todos los habitantes tuvieron que huir hacia la isla de Modo, que era un lugar libre de estos felinos.
Fue tanto el caos que se produjo que lamentablemente una anciana llamada Ppong fue olvidada en la isla de Jindo. La anciana no tenía dotes para navegación ni tampoco una barca para salir de la isla. Así pues, la mujer se encerró en su propia casa y estuvo rezando todos los días y la noche al gran dragón del mar para poder volver a ver a su familia.
Su fe fue tan fuerte que una noche, el rey dragón visitó sus sueños y animó a que cruzase el océano caminando mediante un arcoiris que él mismo iba a hacer. La mañana siguiente, Ppong con gran fe en las palabras que le dijo el rey dragón, fue hacia el mar y se sorprendió al encontrar un serpenteante camino ante ella. Comenzó a cruzarlo y pudo observar que a su paso, el camino iba desapareciendo para así impedir que los tigres la alcanzaran.»

Desde que el momento que la leyenda pasó de generación en generación, este suceso tan interesante aparece todos los años a finales de febrero y vuelve a aparecer a mitad de Junio.

Todos los habitantes de la isla Jindo pueden disfrutar de este fenómeno a las 5 de la tarde en las fechas ya mencionadas anteriormente. Por eso no es de extrañar que sean 5 mil personas las que se agrupan en este lugar para poder disfrutar y recorrer este magnífico camino natural que une las dos islas. Eso sí, este suceso solo dura una hora, el tiempo que tarda la marea en volver a subir y tapar de nuevo el pasaje.
El pasaje tiene una anchura de 10 y 40 metros y de largo mide aproximadamente unos 3 kilómetros.

Lamentablemente como ocurre en todos los lugares cuando la marea baja, en el pasaje natural se quedan descubiertos erizos de mar, ostras, algas, mejillones y moluscos. A pesar de ello, hay muchas personas que se afanan en ayudar a estos animalitos a volver al océano.
Por otro lado, tras las palabras que dijo el embajador francés, son cientos los cristianos que hacen de la isla de Jindo un ubicación perfecta para sus vacaciones de febrero y junio pues quieren vivir esta experiencia y verlo en primera persona. Además, después de que el camino vuelva de nuevo a estar cubierto de agua, en las orillas de ambas islas se realizan festivales tradicionales que están dotados de comida callejera y musicales.

Si te interesa ver este fenómeno tan único, tienes que saber que el peregrinaje de Modo solo admite a 5 mil personas pues es importante velar por la seguridad de las personas a la hora de caminar por este pasaje, además de que así se garantiza que el ecosistema de esta zona no quede demasiado dañado. También, se tiene que tener en cuenta que la entrada para realizar este camino es de 5 mil wones, un total de 4 dólares.
