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Un pobre perro toma accidentalmente hierba y esta son las consecuencias

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La hierba, como coloquialmente se llama a la marihuana, es una droga que tiene efectos secundarios graves a largo plazo en los seres humanos. Si una persona ingiere una cantidad específica de esta droga, provoca daños a largo plazo en nuestro cerebro. Teniendo en cuenta las consecuencias que tienen esto para nosotros, imagínate lo que le puede ocurrir a tu animal si toma o respira accidentalmente esta droga. Evidentemente no solo tiene consecuencias inmediatas en los animales sino que también puede afectar a largo plazo en su sistema.

En esta ocasión queremos hablar de un vídeo bastante inquietante que fue compartido por las redes sociales y que muestra perfectamente las consecuencias de la marihuana en un pobre perro que la ha ingerido accidentalmente.

El pobre animal intenta por todos los medios que su lengua se quede dentro de su boca, mientras que su humano intenta ayudarle para que se estabilice.

Antes de darse cuenta de que su perro está bastante mal, su humano le dice: “Vamos, coloca tu lengua hacia atrás”. Pero tal es el estado de este pobre animal que su dueño, tras ver que su perro no puede meter por sí mismo su lengua dentro del agua, le abre la boca e intenta meter la lengua él mismo para colocársela en su sitio.

Cuando su lengua está dentro de su boca, el pobre animal comienza a tambalearse y parece tener arcadas como si fuese a vomitar.

Todo esto ocurrió en Estados Unidos. En el vídeo podemos ver como el dueño de este perro está realmente preocupado por su canino. El hombre que está grabando toda la escena le dice al otro que su perro debe vomitar la marihuana que se ha tragado accidentalmente.

Después de unos minutos el dueño del perro consigue que se ponga de pie pero se puede ver perfectamente que el perro se encuentra gravemente afectado.

Según explicaba el dueño del pobre perro: “Después de que vinieran unos amigos a mi casa, mi compañero y yo estábamos viendo la televisión cuando de repente nos dimos cuenta de que Loki (el perro), comenzaba a comportarse y a moverse de manera extraña. No podía controlar sus músculos. Contactamos inmediatamente con el veterinario y este nos dijo que era cuestión de tiempo para que su estado mejorara pero que deberíamos vigilarlo. A la mañana siguiente Loki ya estaba recuperado y estaba rebuscando entre toda las cosas para ver que podía comerse, supongo que no aprendió la lección”.

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