En cada vez más lugares del mundo, los amantes de los animales están encontrando nuevas maneras de ayudar a sus queridos perros y gatos. La manera más efectiva y permanente de hacerlo de seguro que siempre va a ser adoptar a un animalito. Aunque está el problema de que para algunas personas, el tamaño de su corazón no se condice con sus condiciones de vida. Es por eso que se han inventado algunas opciones intermedias. Como lo es la de dar un hogar temporal a un animal. Lo que se hace con esto es cuidar de un perrito por un ar de meses, hasta que este pueda encontrar un hogar definitivo.

De esta manera se le quita un poco de trabajo a los refugios. Quienes siempre están teniendo que esforzarse por cuidar a una gran cantidad de animales recurriendo a recursos limitados. Eso fue lo que hizo la familia de Román, un niño de seis años que junto a su familia, se ofrecieron a cuidar por unos dos meses a Maggie la cachorrita. Debido a su corta edad, la perrita necesitaba de alguien que le diera algunos cuidados especiales. La familia de Román no estaba en condiciones de adoptar a la perrita para siempre. Pero aceptaron darle un hogar temporal. Fue durante este tiempo que Román y Maggie se hicieron inseparables. Los padres de Román temieron que todo hubiera sido una mala idea. El niño quizás se hubiera acercado demasiado a la perrita y ya no sabría dejarla ir.

Para su sorpresa, no solo Román se mostró de lo más positivo al oír que Maggie tendría un hogar definitivo. Sino que se tomó la molestia él mismo de escribirle una carta de recomendación. Eso hizo agarrando un lápiz y papal. En un par de líneas, le contó a los nuevos dueños todo lo que disfrutaba hacer la perrita. Así como los lugares donde a veces, se pasaba de lista. Los padres de Román contaron lo orgullosos que estaban del gesto que tuvo su hijo. Él había demostrado una capacidad muy alta para entender el concepto del desprendimiento, algo que no solo muchos niños no son capaces de conseguir. Sino que incluso resulta de lo más difícil para una cantidad enorme de adultos.

Comparta con sus amigos y familiares esta bonita historia de Román y Maggie. Para que vean el buen corazón de este niño de seis años y además la capacidad de entender que tiene.
