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Gato quiere tanto a su humano que duerme sobre él. Una escena realmente adorable

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El inseparable dúo de niño y felino es tan unido que siempre duermen juntos, uno encima del otro. 

Las mascotas son compañeros fieles a sus dueños, al punto de convertirse en un miembro más de la familia con la que conviven. En el caso de los gatos, a pesar de poseer fama de indiferentes ante cualquier situación, son de las mascotas más populares y queridas. 

Estos felinos son buscados por su apariencia tierna, su reducido tamaño, su suave pelaje (en ciertos casos) y su comportamiento perezoso y juguetón. Incluso, se suelen adoptar cachorros para crear un lazo fuerte desde cero. 

Por muchos años, lo único que Noah quiso fue tener un gatito. Cuando despertó en la mañana de la Navidad de 2017, descubrió que su sueño se había cumplido al ver que su regalo resultó ser Meowsalot (apodado Meowser), un gato de 2 meses de edad. El niño no lo podía creer, y se veía que Meowser estaba igual de encantado. 

Ashley Crow, la madre de Noah, dijo a The Dodo lo siguiente: “Hubo una conexión inmediata entre mi hijo Noah y Meowser. Ellos eran inseparables”. 

Ambos podrían considerarse mejores amigos o hermanos, ya que hacen todo juntos: andar en patineta, disfrazarse, jugar a las escondidas y con los Hot Wheels, etc.… Pero lo más curioso del caso es que no pueden dormir separados, ya que Meowser se acostumbró a dormir encima de Noah como si este fuese su cama, cosa que para nada disgusta al niño. 

Aparentemente, a Meowser desde pequeño le pareció que el cuerpo humano de Noah era el sitio más cómodo para dormir y el que más se adaptaba a él, ya que actualmente nada ha cambiado entre el dúo. Es algo usual que repitan esta práctica, aunque sea una breve siesta, ya que rara vez no están juntos. 

“Tienen un vínculo tan poco común y lo han tenido desde el primer día. Una cosa es segura, cuando Noah se acuesta, Sir Meowsalot se acuesta encima de él”, relata Ashley. “Meowser lo saluda con patatas fritas, ronronea y maúlla cada mañana y todo el tiempo se acerca a la puerta”. 

Gato quiere tanto a su humano que duerme sobre él (1) (2)

Esta dinámica no parece que vaya a detenerse. Lazos como este son tan raros como profundos y reales. El afecto mutuo y puro que se tienen fue reforzándose día tras día y se ha convertido en algo incondicional e infaltable para ambos. Una verdadera amistad.

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