Según han informado científicos, si el Amazonas alcanza su punto crítico podría convertirse en una sabana cubierta de hierba en tan solo 49 años.
Cuando los ecosistemas más grandes del mundo comiencen a colapsarse, lo más probable es que desaparezcan más rápido, según los investigadores.
“Un bosque que es 100 veces más grande que otro tarda más en colapsar, pero se demorará mucho menos que 100 veces el tiempo del otro. Lo que esto significa es que los ecosistemas más grandes que tenemos en el mundo probablemente colapsen mucho más rápido de lo que pensamos, en cuestión de décadas”. explicó John Dearing, profesor de Geografía física.

Los humanos están provocando la mayor parte del colapso de estos ecosistemas, por la deforestación, el exceso de pesca y otras actividades. Pero también seremos quienes paguemos las consecuencias cuando los hábitats hayan desaparecido. Ya que los recursos que ofrecen disminuirán severamente.
Encontrar el punto de inflexión
Los científicos no sabrían decir cómo predecir cuando se acerca el umbral que una vez excedido conduce a un cambio en los ecosistemas, ni cómo reconocer la certeza que se ha alcanzado, según comenta CNN.
“La mayoría de los puntos de no retorno se han evaluado en retrospectiva, hemos mirado hacia atrás y hemos dicho ‘Oh, parece que el punto de inflexión fue hace X años’”, explicó Dearing.
Más investigadores advierten que la selva amazónica está “tambaleándose sobre el borde de la destrucción funcional” debido al impacto de la deforestación agresiva en las sequías.
El amazonas genera la mitad de su propia lluvia al reciclar la humedad a través de los árboles y la vegetación.

“La selva tropical es vital para el ciclo regional del agua, y posiblemente incluso para el ciclo mundial, contiene mucha agua, tiene su propio tipo de micro-clima, afecta a los sistemas de presión y los sistemas climáticos a través del Atlántico Norte en especial”, explicó Dearing.
Los científicos destacan que las graves sequías de 2005, 2010 y 2015-16 “bien podrían representar los primeros parpadeos de este punto de inflexión ecológica”.
Dearing explicó que cuando llegue a ese punto de no retorno, se liberará una gran cantidad de carbono que ahora se almacena en la selva tropical. Y el carbono que mantenían los árboles que se queman en incendios forestales vuelve a la atmósfera.
“Veremos que muchas especies se extinguirán”, declaró. “Algunas de ellas no serán esenciales para nuestra supervivencia, pero si eso significa que perdemos recursos genéticos, perderemos la posibilidad de nuevos productos farmacéuticos, entonces estamos perdiendo mucha de esa riqueza potencial que estos bosques nos dan”, insistió.
El cambio climático empeora la destrucción de los ecosistemas. El medio ambiente se calienta a un ritmo que no se puede soportar. “Cuando agregas tensiones adicionales como la contaminación, la deforestación, el pastoreo excesivo, el exceso de pesca, el hecho de que tengas esta tensión en el fondo solo aumenta la posibilidad de que los sistemas realmente colapsen con más rapidez”, dice Dearing.
El equipo de Dearing desarrolló un modelo para predecir la velocidad de los colapsos en ecosistemas.
Cuando los cambios ocurren de manera natural los ambientes tienden a recuperarse más rápido, regresando a su estado anterior. Pero Parece que los cambios inducidos por el hombre parecen ser más permanentes.
“Lo que estamos viendo son ecosistemas que realmente no se están recuperando, se están quedando en este tipo de estado estable pero degradado”, completó.
