El lince ibérico es una especie considerada en peligro de extinción tras volverse popular su casa deportiva en los años 80’s. Este hecho, redujo significativamente su población hasta quedar solo unos cientos de ellos en reservas naturales de España y Portugal.
A pesar de intentar recuperar su población, los intentos reproductivos resultaban en vano desde hace algún tiempo, ya que particularmente está especie se reproduce una vez cada año, pero al haber un número reducido de machos y hembras, los intentos de reproducción eran casi imposibles.
Hasta que en una Zona Especial de Conservación o (ZEC) en Matachel, Portugal, donde fue liberada una hembra criada en cautiverio llamada por sus cuidadores como Miera, está joven lince recorrió grandes distancias en la búsqueda de una pareja para reproducirse. Un año después, fue liberado un macho apodado Negral en los Montes de Toledo, España.
Ambos adultos poseían collares rastreadores para monitorear su comportamiento y desplazamiento por la zona, cuando sorprendentemente el lince macho a cientos de miles de kilómetros había detectado el olor de Miera, en la ZEC. Hecho que lo impulsó a caminar largas distancias hasta Valdecañas, lugar donde ambos tuvieron su tan esperado encuentro.
Tiempo después se tuvo conocimiento que ambos habían tenido la oportunidad de aparearse, lo que generó el nacimiento de dos pequeños cachorros de lince ibérico en suelo fronterizo de ambos países, este hecho significó de gran valor para la tan afectada población.
Tras casi 40 años de intentos en la reproducción de este felino, por fin se pudieron obtener grandes avances, además de descubrir una interconexión natural existente entre estos valles boscosos. Al parecer, estos son esenciales para el proceso reproductivo de esta especie aunque se encuentren a tres meses de distancia al paso del animal.

Por años, los procesos de conservación de esta especie han sido aportados por gobiernos como Portugal, España e Italia, además de otros procedentes de la Comisión Europea, por lo que los esfuerzos siempre han estado presentes por tan esperada recuperación del Lince Ibérico.
De acuerdo a la estadísticas de protección dedicadas a esta especie, cerca de 90 Linces Ibéricos se encuentran en 5 territorios de Europa, por lo que es fundamental motivarlos mediantes los esfuerzo económicos y humanos a recuperar su población natural.
Del mismo modo, dichas organizaciones han ayudado a prohibir la casa furtiva de esta especie en peligro de extinción para que puedan estar en tranquilidad por las zonas boscosas de diversos países europeos.
